Diario de León

derecho histórico leonés (III)

las últimas cortes

después de 1230, el reino de León siguió celebrando cortes propias, como las de 1302, separadas de las castellanas. fernando IV lo justificó argumentando que se hacía de esa manera para evitar «peleas e reyertas». las del año 1349 fueron las últimas

norberto

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nicolás bartolomé pérez/ emilio gancedo
León

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Durante el reinado de Alfonso IX se produjo una importantísima evolución institucional en el Reino de León como fue la presencia de representantes de las ciudades en la Curia regia, el órgano en el que se integraban los principales nobles y eclesiásticos del reino así como miembros de la familia real, y que se encargaba de aconsejar al monarca en su labor de gobierno. La presencia ciudadana en la Curia convocada por Alfonso IX en 1188 en la ciudad de León supuso el inicio de las Cortes medievales, siendo las leonesas las primeras de las que existe constancia en Europa. Este rey volvió a convocar Cortes en Benavente en 1202, nuevamente en León en 1208, y otra vez en Benavente en 1228.

A partir de la unión de los reinos de León y de Castilla en 1230 bajo el rey Fernando III, las Cortes perdieron vitalidad hasta mediados del siglo XIII para iniciar esta institución un período de extraordinaria actividad desde el reinado de Alfonso X (1252-1284) hasta la muerte de Alfonso XI en 1350. En todo caso, desde 1250, las Cortes de la Corona de Castilla fueron generalmente conjuntas para los reinos de León y de Castilla, pero León no perdió su entidad institucional en la Corona y entre los siglos XIII y XIV las Cortes privativas del Reino de León, que abarcaba Galicia, Asturias, la Extremadura leonesa y la propia Tierra de León, fueron convocadas por separado en diversas ocasiones como pasó en Zamora en 1301, lo que motivó la protesta castellana en las Cortes de Burgos de ese mismo año. Dicha protesta no impidió que en 1302 las Cortes del Reino de León, Toledo y Extremadura se celebraran en Medina del Campo sin los representantes castellanos, que convocaron Cortes separadas en Burgos. El propio Fernando IV explicó en las mencionadas Cortes de Medina de 1302 que las convocatorias separadas de leoneses y castellanos se hacían para evitar «peleas e reyertas». Con mayor frecuencia se dio la circunstancia de que en las Cortes Generales se dictaban ordenamientos para los diversos territorios de la Corona castellana, como aconteció en las Cortes de Valladolid de 1293 en las que hubo, además de una legislación general, otra específica para el Reino de León, al igual que en las Cortes de Valladolid de 1299, y en las de Medina del Campo de 1305 donde se dictaron tres ordenamientos territoriales, uno de ellos para el Reino de León.

Las últimas Cortes particulares del Reino de León se celebraron en 1349 durante el reinado de Alfonso XI y en la ciudad de León. En dichas Cortes se trataron asuntos usuales en aquellas asambleas políticas: la confirmación de los fueros y libertades del reino otorgadas por reyes anteriores, temas fiscales o los problemas relativos a la administración de justicia.

El nombre del reino

Pero en estas Cortes se planteó una cuestión que ha seguido viva de una manera u otra a lo largo de los siglos y hasta el presente como es el de la entidad y dignidad del reino leonés. En aquella ocasión la controversia se suscitó de esta forma: la ciudad de Toledo y el reino que se configuró en torno a esa urbe en la Edad Media, integrado en la Corona castellana, disputaba su primacía a los otros territorios de la monarquía, debate que se resolvió en las Cortes de Alcalá de Henares de 1348 otorgando el monarca la primacía a Castilla y a continuación a Toledo en las intitulaciones reales y en el uso de la palabra en las Cortes. La solución alcanzada se sintió en el Reino de León como un auténtico agravio, pues Toledo había sido reconquistada a los musulmanes por un rey leonés, Alfonso VI, por lo que en las Cortes de 1349 los estamentos del reino reaccionaron de manera unánime: «Los perlados e rricos omes e cavalleros del rregno de Leon e procuradores delas villas e lugares del dicho rregno», dice expresamente el ordenamiento de esas Cortes reclamando que en las cartas (esto es, en la documentación oficial) emitidas por la Chancillería real figurase en la titulación real el Reino de León precediendo al de Toledo; el rey Alfonso XI accedió, pero exceptuando únicamente las cartas con destino a la ciudad de Toledo en las que se mencionaría este territorio antes que a León.

Las Cortes de 1349 marcaron el fin de una época, pues nunca volvieron a celebrarse Cortes en la antigua sede regia del viejo reino, ni tampoco unas Cortes propias del Reino de León.

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