Y ahora elecciones plebiscitarias
El problema lo han llevado tan lejos que la negociación ha dejado de ser posible si es que alguna vez lo fue. Por una parte el presidente Mas y quienes le acompañan en su aventura sólo tienen un objetivo sentimentalmente legítimo aunque no parece ser compartido por una mayoría suficientes de catalanes: la independencia. El Gobierno de la nación, el partido que lo sustenta así como el principal partido de la oposición y la mayoría cualificada del Congreso de los Diputados tienen la Ley a su favor en un marco constitucional que no contempla siquiera la posibilidad de las aspiraciones de Mas. Y ya no hay terceras vacías. Desde algunos foros que tratan de ser equidistantes se empeñan en un imposible: tienen que negociar. Bien ¿pero negociar qué, exactamente? Porque ni la posibilidad —injusta por otra parte y que sería denunciada por el resto de las comunidades— de un trato preferencial para Cataluña, ni la solución federal del PSOE, parecen soluciones que los secesionistas estén dispuestos a aceptar.
Y cada vez que uno escribe sobre el tema, las redes sociales se llenas de soflamas extremistas de un lado y del otro y de algunas reflexiones serenas y absolutamente admisibles del tipo «¿tan difícil es que acepte usted que queramos tener derecho a decidir nuestro futuro? A eso se llama democracia y usted es demócrata ¿o no?»
Si aceptamos el precedente en Cataluña, habría que aceptarlo también para el resto y volveríamos al cantón de Cartagena y su petición de formal de formar parte de los EEUU.
Y ahora, fracasado el proyecto del 9-N, convertido en un simulacro sin sentido por falta de las mínimas garantías y con graves discrepancias internas, se presenta la posibilidad de unas elecciones plebiscitarias que en primer lugar eran propias de los países soviéticos y en segundo lugar serían igualmente ajenas al orden constitucional. Las cosas son como son y si se quieren cambiar habrá que hacerlo desde la legalidad. Me gusta —y lo tengo escrito— la idea de una Europa de los pueblos pero a fecha de hoy y con la que está cayendo lo primero es retejar para evitar las inundaciones en las que vivimos todos y una vez solucionado ese gravísimo problema, ya hablaremos del resto.