CANTO RODADO
Nieva
Nieva sobre el PP y Aznar busca a Wally bajo la bola de nieve mientras Rajoy se sube a una máquina quitanieves para abrir el camino de la recuperación

Los copos caen silenciosamente sobre el norte. Caen cargados de recuerdos bulliciosos con huellas en blanco y negro y paredes blancas para llegar a la escuela. Nieva y enlentecen los días. Como en la niñez, los pasos sobre la hierba blanqueada y crujiente despiertan las ganas de libertad. Nieva sobre negro. Con el suicidio aparente de un fiscal argentino, donde el invierno es verano, que iba a poner en jaque a la presidenta, Cristina Fernández.
Nieva y Bárcenas sale libre como el viento sobre el paisaje de la corrupción. Suelta lastre sin pedir permiso como deben hacer los ganaderos para llevar la carroña al campo. Alimoches, milanos y buitres negros agradecerán el alimento. Nieva blanco sobre negro: «Rajoy conocía desde el principio la existencia de la caja B del PP». Año de nieves, año de bienes.
Nieva y sale el sol a lamer los besos de la noche. En la ciudad dormida, nieva sobre mojado. El periodismo es historia. Encomendarse al patrón es como invocar la Constitución. Igualmente inútil. Hay que remangarse y espalar la nieve que sepulta la libertad de expresión y el derecho a la información, copo a copo, noche a noche. De lo contrario, volveremos (si no estamos ya) a los inviernos de antaño. Y quizá no nos guste, con tanto frío y sabañones en las manos.
Plumas congeladas
Nuestras plumas se congelarán como un témpano. Y nuestras palabras se ahogarán con el tufo del brasero. Hay que ciscarse o morir encima de una página en blanco. Nevadas como las de antes, dicen los últimos habitantes de los pueblos leoneses. Algunos están rabiosos porque no pueden sacar el coche del garage y llegar hasta la barra del bar. A ejercer la libertad, aunque ahora las barras se han trasladado a las redes sociales. Y allí nos emborrachamos a versos.
Bolas en la boca
Nieva lentamente. Pero ellos corren como alimañas. Y arrojan bolas de nieve sobre nuestras las espaldas. Como si estuviéramos en aquella escuela del tiempo perdido. El director del Patrimonio, Enrique Saiz, tira bolas con un plan invisible, incoloro, inodoro... para la Catedral. Será cuestión de rezar y dejar la mente en blanco. O, mejor, licuada. Después del fiasco de Las Médulas y el cisco de la Herrería de Compludo, el vierteaguas de la Catedral se nos podía volver en contra en cualquier momento. Y así fue.
El portavoz de la Junta, De Santiago Juárez, Pica desde niño, no tenía nieve en Valladolid para meternos una bola en la boca. Fue a los maitines de los jueves con jarras de agua fría y nada más salir arrojó unas cuantas sobre León. Si a la Cuna del Parlamentarismo se le cae la Catedral no es porque esté dejada de la mano de Dios y de la Junta, sino de los leoneses. Y la plantilla de Everest, que se espere. Que no es lo mismo un paciente de Burgos o Valladolid que uno de León.
Quitanieves
Nieva sobre el PP. Y Aznar busca a Wally entre sus filas. ¿Dónde está el PP?, pregunta mientras mira la gigantesca bola de nieve que lo sepulta. Pero Rajoy, que calla, tiene las máquinas quitanieves para despejar el camino de la recuperación. Y si no la tiene, alguna le habrá llevado Emilio Orejas con la comitiva leonesa. Hay experiencia en manejar quitanieves y despejar los caminos de lo que haga falta.
La corrupción es terrorismo de Estado, dijo el papa Francisco a su regreso de Filipinas, y el Estado va y a saca a la calle a los grupos antidisturbios para sembrar de miedo al paisanaje y el paisaje. Nos queda la belleza que capta día el corresponsal del invierno en Babia, Pepe Moriscal. Y ver qué pasa hoy en Grecia. La cuna de Europa y de la democracia. Contra el austericidio.