música
una trompeta contra la probreza
indira guerrero (EFE)
A Wilfrido Galarraga, un trompetista de 30 años que se crió en una de las zonas más humildes y peligrosas de Caracas, la música le ha salvado la vida, y le ha llevado a emprender un viaje más allá de la pobreza.
Acaba de terminar una exitosa gira por Europa como uno de las principales trompetas de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, y está convencido de que su historia «es una prueba de que sí se pueden hacer las cosas, con esfuerzo». El joven músico, hijo de un vigilante y una empleada gubernamental, creció en Catia, una barriada al oeste de la capital en el seno de una familia humilde, y recibió inspiración de un familiar que tocaba la trompeta en una agrupación de salsa. «Yo veía a mi tío, y me gustó ese instrumento pero, cómo me compraba yo una Yamaha si eso era tan caro y yo tan pequeño», cuenta Wilfrido que recuerda con nostalgia el día que vio por primera vez una orquesta de música clásica.