CANTO RODADO
yo, veraneante
vivimos tiempos en que a falta de poder devaluar el euro se maltrata a la ciencia y a la cultura. menos mal que nos queda el verano y los pueblos
Tenía que elegir entre el norte y el sur. Entre Arintero y Gordoncillo. El pasado remoto de los cazadores neolíticos tiraba de mí para el Alto Curueño. El presente de las mujeres rurales me señalaba el camino hacia la fértil vega del Esla y el bajo Cea. En verano, los pueblos leoneses despiertan del largo letargo del invierno, se llenan de gente y hay hiperactividad. Es difícil, y a días imposible, atender a todos los frentes.
Tendría que ser política para estar en todas las ferias o un poco más joven para aguantar todas las fiestas. Pero a estas alturas preferiría ser veraneante, el único oficio que envidio en verano, para brincar de pueblo en pueblo, de filandón en recital poético, de río en río o asistir a mi primer corro (de este verano pasa, me repito). Pero ni los veraneantes pueden ir a todas las romerías.
Por ir al norte fui al sur. Tirando del hilo de las mujeres y haciendo cábalas sobre desarrollo rural junto a Carmen Comadrán en la antigua panera de la fábrica de harinas Marina Luz de Gordoncillo, que hoy cumple un año de vida recobrada como Museo de la Industria Harinera de Castilla y León (Mihacale) con versos en el cuerda floja. Bonita metáfora de la realidad de tanta gente.
Malabares sin trampa
H ay que hacer muchos malabares, y sin trampas, para que un proyecto cultural como el de Gordoncillo se mantenga vivo y coleando durante los 365 días del año. Tiene mérito que un municipio pequeño, de menos de un millar de habitantes, con las zancadillas que ha sorteado su alcalde, Urbano Seco, mantenga el faro encendido con el norte bien orientado. Con alianzas fértiles y duraderas. Ahí están el ILC y el Musac con nuevas formas de hacer hacendera en el siglo XXI.
Nos preguntaban a Carmen y a mí por medidas para que las mujeres, y con ellas, los hombres, claro, no huyan de los pueblos e incluso haya algunas que quieran volver. Y dijimos que el camino es el desarrollo sostenible con ejemplos como Gordoncillo, Tabuyo y Coladilla y la igualdad de oportunidades, como ciudadanía en general y entre hombres y mujeres en particular.
Somos unas ingenuas, pensé dos días después, al ver en los papeles que en Joarilla de las Matas han descubierto que la solución es el fútbol. Cierto. En este país se fía al balompié la solución a todos los males. Y si no da resultado, se inventa una reliquia. Por ejemplo, un grial.
Ariadana
I ba yo en busca de Ariadna aunque no lo sabía. Buscaba la corona del Norte. Ajena a ese vacío inmenso de los presupuestos generales del Estado que representa el agujero del INSS en el centro de León, toda una metáfora de la burbuja del despilfarro y del engaño del poder. Sin tener que ocuparme, por suerte, de cuadrar cuentas imposibles y volver a repetir lo ya dicho y escrito en los últimos tres años.
Iba yo distraida con la música y las luces del atardecer. Y me llegaron los ecos de Arintero, el lugar de donde ha salido el genoma de un humano de hace 7.500 años. El pueblo de donde salió la brava dama que conquistó Benavente y Toro para el rey disfrazada de soldado.Allí, un humilde pedáneo, José Luis González, da más muestras de lucidez que toda la cohorte de concejales y alcaldes que se pelean por un puesto en la Diputación reclamando sacar partido a la hazaña científico en la comarca y en la provincia. Pero la ciencia no vende. No en León. Como dice Pepe Muñiz, lo que importa es el mito.
Vivimos tiempos en los que no se puede devaluar el euro, pero se maltrata a la ciencia y a la cultura, con recortes y con la ignominia de ver cómo se premia al ex ministro de Educación con un cargo, con piso y prebendas, en París. Menos mal que aún hay verano y pueblos. ¡Larga vida a los veraneantes!