Gigantes

Alguna vez se ha parado a pensar en todo el poder que tiene en su interior? Sí, sí, usted. ¿Sabía que todo lo que necesita para alcanzar sus objetivos? ya lo tiene dentro? Todos tenemos dentro un gigante esperando a que dejemos de conformarnos y vayamos a por lo que queremos. El problema es que muchas veces le tenemos ahogado entre quejas, excusas y lamentos
Y no, para que nuestro gigante interior cobre vida lo primero es dejar de mirar hacia afuera y empezar a mirar hacia dentro. ¿Qué quiero en mi vida? ¿Qué quiero que haya en ella sí o sí? ¿Y qué es eso que no estoy dispuesto a aceptar?
Otra cosa que da fuerza a esos gigantes son nuestras creencias. Que creamos que podemos, que nos lo merecemos y que lo conseguiremos. Que creamos que superaremos cualquier reto o desafío que nos encontremos. Que miremos a los que están donde nosotros queremos estar y nos atrevamos a alcanzarles
Así que, si ya ha tomado la decisión de salvar a su gigante interior, estos son los pasos que debe dar:
—Encuentre lo que le funciona. Es decir, si lo que hace no le está dando resultado, haga otra cosa. Pruebe, evalúe y modifique la estrategia tantas veces como sea necesario.
—Hágase buenas preguntas. Porque las preguntas que nos hacemos condicionan los resultados que obtenemos. Así, no es lo mismo preguntarse «¿por qué no soy capaz?», que preguntarse «¿qué tengo que hacer para ser capaz?». Mientras la primera nos devuelve justificaciones, la segunda nos abre caminos y nos muestra soluciones.
—Tome decisiones. La decisión de hacer algo que le apasione, la de dejar atrás lo que ya no vale la pena, la de tener una vida que le satisfaga... Porque antes de cualquier acción, y mucho antes de cualquier resultado, siempre hubo una decisión.
—Que la vida no responde a los «ojalá». Responde a los «quiero esto», a los «voy a hacerlo» y a los «estoy decidido». El cómo viene después, cuando uno se decide, se compromete y actúa. Entonces es cuando nuestro gigante emerge de las profundidades preparado para mostrarnos el camino.