CANTO RODADO
escondite inglés
La noche de san juan nos sorprendió con los británicos arrojando a la hoguera a europa. los ricos pueden elegir, los pobres hincan la rodilla

U n, dos, tres: esconderite inglés, sin mover los pies. El juego consistía en moverse sin que el niño o la niña que ‘ponía’, mirando hacia la pared, percibiera un sólo movimiento. Nos quedábamos como piedras en cuanto la cantinela terminaba. La diversión se prolongaba hasta altas horas las noches de verano.
Nunca supe, ni lo sé, por qué se llamaba ‘escoderite’ inglés, pero era una versión exótica y no menos excitante del clásico escondite. Ya se sabe que los británicos lo hacen todo de otra manera: conducen por la izquierda, los enchufes son trifásicos... Y, contra todo pronóstico, son ellos y no los griegos, como se temía cuando Tsipras llegó al poder, los primeros que abandonan Europa. Los ricos pueden elegir, los pobres tienen que hincar la rodilla..
En el juego, el guardián o la guardiana podía despistarte con el ritmo que daba a la letrilla o con otras palabras. Así ha pasado con el Brexit. La noche de San Juan nos sorprendió con la mitad de los británicos arrojando a la hoguera a la ‘vieja’ Europa. Nos pilló totalmente por sorpresa. Y nos dejó en shock. Durante semanas las encuestas machacaban día sí y día también con la ventaja del ‘Remain’ sobre el Brexit.
Europa se hace más pequeña, pero no sólo por el Brexit. Hace años que decidió empequeñecer sus valores en favor de las grandes corporaciones mientras crece su estructura burocrática. Hace años que optó por el sufrimiento de la ciudadanía y ahora también el de miles de refugiados que tampoco entran en su territorio ni en su agenda.
El eje berlinés
E uropa, girando sobre el eje de Berlín y de la banca, instauró la feroz política de recortes que ha empobrecido a la clase trabajadora, ha fulminado a una parte importante de la clase media y ha sacrificado sin piedad a los países del sur, los PIGS (Portugal, Italia, Grecia, Spain). Y Berlín suena ahora como recambio de la City.
El Brexit lo ha alentado el euroescepticismo recalcitrante de los conservadores británicos desde hace cuarenta años. Pero también las políticas neoliberales frente a la esperanza socialdemócrta que muchos laboristas, como Tariq Ali, vieron en Europa después de la llegada al poder de Thatcher y de la huelga minera. Europa tiene que mirarse y cambiar. O acabará desintegrada porque después de Gran Bretaña habrá otros que quieran irse.
La gran excusa
E n España, hoy se decide el futuro Gobierno y también diferentes visiones de Europa. Lo que es ya lo sufrimos. Hay cuatro mineros encerrados en el pozo Aurelio clamando para que se ejecute el plan de cierre impuesto por Europa a las minas de carbón. Hay decenas de ganaderos tirando la leche o a punto de cerrar las explotaciones por las cuotas lácteas que, dicen, impone Europa. Aunque en Francia lo han solventado salvando a los ganaderos. Luego les llaman chovinistas.
En España, Europa es la gran excusa para no hacer nada y dejar que el país se hunda y que los jóvenes huyan. A Gran Bretaña. Y ahora, ¿qué? Se va el león. El sueño de Europa naufraga en las costas británicas. Y se lleva el trébol, símbolo de la suerte y también de la guerra, mientras el unicornio encadenado, el emblema de Escocia, se revuelve con la amenaza de un nuevo referéndum para independizarse y unirse a Europa.
La cuna y el quirófano
E n León presumiremos deque antes del Brexit arrebatamos la Cuna del Parlamentarismo a los británicos. Pero resulta que no hay dinero para comprar el quirófano con el que Cirugía Vascular lograría mejorar la atención y ponerse a la altura de otros hospitales de la Comunidad. Y luego dicen que somos victimistas.