ellas también
Noelia, mecánica

Un turbo y un pistón. Noelia lleva grabado en la piel su pasión por los coches. Siempre lo tuvo claro: lo suyo era la mecánica.
Aunque perseguir ese sueño no fue tarea fácil. Había algunos obstáculos que sortear.
Por un lado, su madre quería protegerla a toda costa. “¿Qué vas a hacer tú ahí con tantos chicos?», le decía una y otra vez, insistiendo en que en un entorno así tendría que hacerse respetar. Nada nuevo para ella. Y la animaba a cursar peluquería, como sus hermanas. Y por otro lado, la sociedad que, hoy en día, sigue sin aceptar demasiado bien a una mujer navegando entre bujías y motores.
“A mí esa chica que no me toque el coche” fue la frase más escuchada por Noelia en su primer trabajo como mecánica. Pero lo cierto era que sabía bien lo que hacía, mejor que muchos otros. Desde los 10 años se las había pasado metida en las tripas de los coches de media familia y un puñado de amigos. Además, las notas de su módulo en electromecánica lo avalan: sobresaliente.
Ser mujer le ha puesto difícil lo de encontrar trabajo. Si currar es difícil a día de hoy, siendo mujer en un trabajo de hombres lo dificulta aún más. Pero a Noelia eso no le quita el sueño. Si no la contratan pronto en un taller, es cuestión de tiempo abrir el suyo propio. Al fin y al cabo, debajo de un coche y manchados de grasa, todos estamos hechos de la misma pasta.