Diario de León
Publicado por
Andrés Aberasturi
León

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Cuando este país vivía en blanco y negro —y creo que hasta en los principios del color en televisión— llegaba una hora en la que todo se apagaba: era la famosa «despedida y cierre» que dejaba en el aire un ondear de banderas, himnos y perfiles de los jefes de estado. Luego llegaba la carta de ajuste, que tenía mucha audiencia, y el silencio hasta un mañana al pluriempleo.

Hoy me toca a mí despedirme de la agencia Europa Press que en los últimos años me ha dado un cobijo generoso y, sobre todo, de los periódicos y los lectores que han tenido a bien publicar mis cosas y hasta leerme. Mención especial para el grupo El Progreso que tuvo la disparatada idea de premiarme con su Puro Cora.

Ultimamente cada viernes me sentaba frente al ordenador y la verdad es que casi nunca sabía sobre qué escribir: de esto escribirán todos, pensaba; y de esto otro... esto otro no le interesa a nadie. No cuesta escribir una columna, cuesta pensarla y saber que con los nuevos medios digitales te van a acusar de facha o de rojo según lo que digas aunque lo que digas sea sencillamente lo que piensas. Después de tantos años en este oficio sólo tengo clara una cosa: que no he podido escribir siempre de lo que hubiera querido pero que nunca he escrito lo que no quería escribir. Intentar mantener la coherencia por encima de ideologías personales, críticas y servidumbres, me parece importante en esta profesión que siempre está en el filo de un cierto dogmatismo.

Hoy escribo esta penúltima columna porque la vida me resulta ya muy complicada y nunca he tenido gestor, secretaria, representante, caché y otras lindezas hoy tan de moda.

Dejo la cita consensuada de los viernes pero no cierro del todo el chiringuito porque mis jefes me han dado permiso para escribir de vez en cuando, cuando quiera, cuando me lo pida el alma o el cabreo o la satisfacción o la necesidad que es como se debería de escribir siempre. Nos leeremos, no sé cuándo pero esto es sólo una despedida sin cierre, una oportunidad para agradecer a todos, agencia, periódicos y lectores haberme aguantado tantos años. La verdad es que ha sido un placer.

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