En positivo

Sabe que su actitud ante lo que le pasa es mucho más importante que lo que le pasa? Tanto que la vida depende en un diez por ciento de lo que nos sucede y en un noventa por ciento de lo que hacemos con ello.
Por ejemplo, imagínese uno de esos días en los que todo se tuerce: el despertador no suena, el coche no arranca, su jefe está de m?al humor y, por si fuera poco, abre el correo y se encuentra una mala noticia… Pues, si ante este cúmulo de circunstancias, usted elige tener una actitud positiva, no sólo se sentirá mejor sino que será mucho más resolutivo.
Y no, no le hablo de irse a vivir a pícameflor, sino de aprender a desarrollar una actitud mental que le haga sentirse más optimista y capaz de afrontar los imprevistos que surjan. ¿Y eso cómo se hace? Pues con pequeños cambios en su rutina diaria:
—Agradezca. Al levantarse o al irse a dormir dé las gracias por ese café compartido, por ese abrazo inesperado, por esa ducha con agua caliente… Todos tenemos mucho que agradecer, pero necesitamos mirar para verlo.
—Elimine las quejas y las críticas. Sólo le aportan negatividad y le ponen en una postura victimista que no resuelve nada, además de que son tan del primer mundo… ¿Sabe que muchas personas darían lo que fuera por quejarse de las tonterías que nos quejamos nosotros?
—Utilice un lenguaje positivo. Hable de lo que va bien, recuérdese que usted puede y repítase que hoy va a ser un gran día. No es mano de santo, pero le aseguro que ayuda.
—Haga lo que le hace feliz. Tenga su propia lista de endorfinas y haga, al menos, una cosa cada día. Desde salir a bailar, leer un rato o llamar a un amigo.
—Celebre sus pequeños éxitos. Los grandes los celebramos siempre, pero los que cuentan son los pequeños, como terminar eso que tenía pendiente o tomarse un contratiempo con mejor humor.
—Exprese sus sentimientos. No se guarde nada para cuando ya sea tarde. Dígale a esa persona lo importante que es para usted, lo mucho que agradece tenerla en su vida y cuánto la quiere. Esto sí que es mano de santo.