Diario de León

Historias de antes

La Vecilla cuenta la prehistoria

Rufino González impulsó la apertura al público de las Cuevas de LLamazares hace 22 años. Su pasión por la historia continúa ahora con un curioso museo en el que ha recopilado pequeños hallazgos y réplicas de piezas que tienen mucho que contar

Cerca de un centenar de cuadros, distintos útiles de la vida diaria de entonces y más de 60 réplica dan forma a este museo.

Cerca de un centenar de cuadros, distintos útiles de la vida diaria de entonces y más de 60 réplica dan forma a este museo.

Publicado por
A. Gil
León

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Rufino González fue un empresario emprendedor. Abrió su propio negocio en La Vecilla y él fue el gran impulsor de la apertura de las Cuevas de Llamazares allá en el año 95. En aquel entonces, se empeñó en sacar adelante un proyecto turístico singular aprovechando los prodigiosos paisajes geológicos del alto curso del río Curueño desde La Vecilla al puerto de Vegarada. La iniciativa privada de González y su incansable empeño en fomentar el turismo en una zona sumida en la depresión económica que padecen muchas otras zonas de montaña le convirtió en un mecenas y, al mismo tiempo, en un pionero en el desarrollo turístico de la comarca.

Ahora Rufino González vuelve a la carga y, ya jubilado, dedica su tiempo a lo que más le gusta, descubrir, recoger y estudiar piezas que hablan de la historia más antigua. A eso se ha dedicado, según relata, «toda la vida». Con muchas de esas cosas que ha recopilado y otras tantas que ha recreado a su manera, va a abrir el 1 de julio un pequeño museo en su establecimiento, el bar-restaurante Orejas de La Vecilla. Según cuenta, «es un museo único en el que se pueden ver hachas prehistóricas de hace 200.000 años y réplicas de arqueología procedentes de muchos lugares, como las cuevas de Tito Bustillo». De ella, por ejemplo, ha tomado las ideas para recrear las pinturas rupestres con las que ha ilustrado algunas piezas. «Es algo original que no está nada visto», asegura.

Huellas de dinosaurio

Hachas, cuchillos o arpones son las piezas originales de esta exposición particular que muestra lo que Rufino González lleva muchos años recopilando; una labor para la que ha contado con la ayuda de su hermano, un arqueólogo que vive en Alicante. De allí proceden, por ejemplo, las huellas de dinosaurio que recogieron en un molde y que también pueden verse en La Vecilla. Entre las piezas más curiosas de su colección destacan las piedras de ICA —ocho piezas traídas de Perú, según cuenta González— sobre las que se explican todos los detalles de esta curiosa piedra no exenta de polémica.

Pasión por la Prehistoria

En total, cerca de un centenar de cuadros que recrean distintas partes de la Prehistoria, distintos útiles de la vida diaria de entonces y más de 60 réplica dan forma a este museo que se puede visitar los fines de semana en horario de 11.30 a 13.30 horas, previa cita y con entrada gratuita.

Según relata este apasionado de lo prehistórico, las piezas auténticas, con cerca de 200.000 años, son las más toscas y suelen ser las menos atractivas para el público «porque muchos piensan que se trata de simples piedras, mientras que las más modernas, que datan de hace 20.000 o 30.000 años son las que despiertan más atención entre los visitantes.

Esta es la nueva aventura en la que se enrola Rufino González, cuatro años después de dejar las Cuevas de Llamazares. De aquella época tiene buen recuerdo. «Fue una maravilla», asegura. Fueron muchos años recorriendo una de las puertas del centro de la tierra y al final llegaron las ganas de cambiar, de hacer otra cosa. Aquello, que consiguió poner en marcha en 1995, fue posible gracias a la inversión que él mismo hizo, si bien contó con pequeñas ayudas gubernamentales que, si bien no fueron determinantes, supusieron un pequeño apoyo a aquella aventura en Llamazares, un pequeño pueblo a 20 kilómetros de La Vecilla que alberga un tesoro con más de 400 metros de profundidad, que fue un gran desconocido para muchos y que aún hoy lo sigue siendo. La gruta alberga paredes llenas de impresionantes formaciones de corales que fueron creciendo con el trabajo del paso de los años. Formaciones y residuos orgánicos que datan de hace millones de años y entre los que destacan esos corales que lo convierten en un atractivo inusual.

Ahora, Rufino González dedicará su tiempo a enseñar esta peculiar muestra que recoge parte de su esencia.

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