CANTO RODADO
no hacen falta huevos
Hace falta recuperar el espacio público que es la política. Y crear algo nuevo a partir del diálogo y la participación de todos los partidos
Las despedidas de solteros, y también de solteras, han llegado hasta la Cueva de Valporquero. En lugar de sumergirse en alcohol, chicos y chicas, por separado, como mandan estos ritos, se aventuran en el curso de las Aguas. Un reto que el guía no ha visto abandonar a ninguna chica (sí a algún varón).
Es evidente que no hace falta tener testículos para practicar cualquier deporte. Ni siquiera para meter goles. Así que, menos tocarse las pelotas y más deportividad en el fútbol. El Reino de León de la Cultural, como cualquier estadio, anda sobrado de machitos y machadas. La Cultural, aparte de dar lecciones de urbanidad a sus seguidores, debe hacer más pedagogía entre sus jugadores.
También los catalanes y las catalanas se acercan mucho a la maravilla leonesa. «Barcelona, venimos de Barcelona», respondió la pareja a la pregunta rutinaria del hombre de la taquilla. Como el vicio de preguntar no se quita con las vacaciones, quise saber los lugares que más visitantes traen a la cueva. Ese día, 15 de agosto, romería de Boinas, León, Madrid y Cataluña se coronaron con la mayor afluencia de turistas.
La joven de Barcelona se entusiasmó. «A ver si vienen más y nos colocamos los primeros», comentó, en castellano, sin complejos, como en esos chistes que circulan en estos trágicos momentos de patrias menguantes y matrias heridas. ¡Ay, si no fuera por el humor!
De aquel imperio donde no se ponía el sol, que con el tiempo dio sus buenos réditos a la burguesía catalana gracias a los barcos negreros, a este Estado sin timón y desgobierno que Rajoy ha puesto en manos de la Guardia Civil y de los jueces. El presidente echa mano del arsenal coercitivo del Estado como quien presume de primo y de testículos a la vez. Una machada política de igual calibre que el 1-O. Esa fecha que más parece el resultado de un partido de un partido de fútbol en el que Puigdemont, en lugar de la imparcialidad que se exige al convocante en estos procesos, no sólo hace campaña sino que está seguro de triunfar y corre por el campo, en plan machote, con la estelada y la presunta ley de desconexión.
No, no hacen falta huevos. Ni insultos, ni boicots. Hace falta recuperar el espacio público que es la política. Y crear algo nuevo a partir del diálogo y la participación de todos los partidos, de toda la sociedad. Basta ya de apropiarse de la Constitución. Corremos el riesgo de pasar del 135 al 155.
No sé si la barcelonesa de la cueva tenía afán de ganar o el deseo de que más catalanes y catalanas disfruten de la joya de la montaña leonesa. Por suerte, en la vida cotidiana nos unen más cosas que las que nos separan. Por suerte, el turismo que no quieren en Barcelona, el de borrachera de fin de semana y las masas que pisan sin ver, (cuidado a quién abre los brazos con tanta alegría, alcalde) no es el que nos llega a León desde Cataluña.
El Barrio Húmedo, y mucha gente en la hostelería, están hasta el gorro de las despedidas de solteros y de solteras y ya les gustaría que los peregrinos se dejaran algunas perras más... Esperan como agua de mayo (o de septiembre, el caso es que llueva, que llueva pero de verdad) el nuevo cántaro de leche que nos pintan con la candidatura de León a la Capital Española de la Gastronomía. Un invento que promete multiplicar por muchos dígitos la inversión (¿200.000 euros o un millón?) .
O un bonito cuento de la lechera — a ver si aguanta el cántaro— que se suma al del santo grial y la telenovela de Triana en la cárcel como nuevos atractivos de León, además de los pantanos vacíos que Calleja, ese chico de Fresno de la Vega que subió a León al Everest, saca en la televisión. A ver si ahora que es empresario del Año promociona el pimiento morrón de su tierra.