LA PRUEBA DE SAN ISIDRO
Madrid espera al toro de León
A punto de cumplir la mayoría de edad la ganadería leonesa de Valdellán se estrena en San Isidro. Después de debutar en septiembre por todo lo alto triunfando en el desafío ganadero, la expectación por ver a los toros debutantes en la gran feria taurina es máxima.

Uno de los toros que serán lidiados en San Isidro, el próximo 11 de junio. El hierro de la ganadería y Domingo López Chaves tentando en Valdellán.
La cita es el martes 11 de junio, en la plaza de toros de Las Ventas. La feria de San Isidro, la más importante del mundo taurino, comienza dentro de dos días. Son 31 festejos en el ciclo más tres corridas (Beneficencia, Cultura y Prensa) hasta el 16 de junio. En los carteles más codiciados de la temporada se anuncia, por primera vez, la única ganadería de toros bravos que pasta en la provincia. Los astados de Valdellán serán lidiados por Fernando Robleño, Iván Vicente y Cristian Escribano. En la memoria de los aficionados está el recuerdo del 9 de septiembre, cuando en el llamado Desafío Ganadero se encontraron Navarro y Robleño. Toro y torero resultaron triunfadores de aquella cita para aficionados, y lo hicieron por votación popular. Fue el primer encuentro de la afición madrileña con los toros que pastan en Santa María del Río, y no pudo dejar mejor sabor de boca.
Los taurinos saben también que no es casualidad. A punto de cumplir la mayoría de edad, la ganadería de Fernando Álvarez Sobrado ha seguido una cuidadosa trayectoria de selección y se ha ganado a pulso su prestigio, sobre todo en las plazas donde manda la afición. Desde su debut en 2009 ha consolidado el carácter que desde su origen se propuso el ganadero. Ahora Valdellán da un paso decisivo en su trayectoria. Punto y seguido en los toros que pastan en los campos que rodean al antiguo monasterio de retiro de los monjes benedictinos que les da nombre.
Para Álvarez Sobrado el triunfo de su toro Navarro, que ya impresionó por su estampa en los corrales y cumplió con nota las expectativas en el ruedo, es «un hito más dentro de la evolución normal de la ganadería». Aunque reconoce que Las Ventas «es la primera plaza del mundo, y eso se deja notar». Respecto al anuncio de la ganadería en la feria de San Isidro señala, no obstante, que a Madrid «no se llega sólo porque hayas participado en un festejo el año anterior. Es sobre todo un reconocimiento a la trayectoria, y una decisión de la empresa, que seguro que lo que tiene más en cuenta son «los gustos del público». Y ahí la ganadería de Valdellán aporta un extra para los aficionados.
Por lo que se refiere a los criterios con los que ha seleccionado los ejemplares reseñados para Las Ventas el ganadero apunta que «los toros para una plaza de primera se valoran por presencia y trapío, en un acuerdo entre la empresa y la ganadería. Pero siempre dentro de los parámetros de la plaza que se trate, no es lo mismo el toro de Pamplona que el de Sevilla, por ejemplo».
Parte importante de las garantías de éxito del festejo depende de la terna encargada de lidiar, y en este punto Álvarez Sobrado se muestra confiado en la capacidad de Robleño, Vicente y Escribano. «Son toreros con una larga trayectoria y mucha experiencia».

El hierro de la ganadería.
Estar anunciada en la feria más importante de cuantas se celebran, de la que está pendiente todo el universo taurino y de la que se dice que es «la que da y la que quita», es un importante paso en la historia del hierro del Valdellán. Que ha ido cimentando su trayectoria en las ferias que valoran sobre todo el toro, desde los comienzos, en los que ganó prestigio en las ferias más toristas del exigente sur de Francia, hasta ir entrando en las citas nacionales que apuestan también por la variedad de los encastes y la importancia del toro en todos los tercios.
El ganadero no cree, sin embargo, que sea en Francia donde se da más valor a las características de sus astados. «No, lo que pasa es que las plazas francesas son más madrugadoras, y se interesan antes por los toros. Eso es afición. Pero a la hora de valorarlos, se aprecian igual en las plazas españolas».
Y no es fácil hacerse un hueco en las principales ferias cuando se lleva por bandera el encaste Santa Coloma, aunque aquí Álvarez Sobrado apunta varios matices. En primer lugar, que «en este encaste, como en los otros, no todas las ganaderías son iguales ni tienen el mismo comportamiento. Las hay mejores y peores, y unas entran y otras no entran en esas ferias de más renombre, o en otras». Porque, según explica, «ferias de gran renombre son Pamplona, Bilbao, Madrid, Sevilla, Vic-Fezensac, Mont de Marsan, Dax, Nimes, Arles... Y en todas ellas siempre se anuncia variedad de encastes». Destaca también la importancia de las principales ferias de novilleros. «Importantes son las de Calasparra, Villaseca de la Sagra, Arnedo, Arganda del Rey,... En algunas de ellas se dan hasta siete novilladas, y en todas ellas la presencia de ganaderías de primera línea es importante. En algunas incluso hay una presencia mayoritaria de este encaste».
En todas ellas, y en muchas más, tiene cada vez más interés el toro que Fernando Álvarez Sobrado ha criado sin perder nunca de vista su perspectiva de aficionado. Antes de ser ganadero disfrutaba sobre todo con la movilidad y el juego de los toros de Santa Coloma, y cuando dio el paso para dar vida a su propio proyecto, no dudó. «Es un encaste del gusto de muchos aficionados, pero durante un tiempo no ha sido habitual verlo anunciado. También porque su lidia requiere tener recursos, no son toros fáciles, ni en la plaza ni en el campo. Son animales muy bravos, listos, que se mueven mucho. Por eso son apreciados por los espectadores, porque toda su lidia tiene interés». Eso es también fundamental para que la Fiesta no pierda el respaldo de los aficionados.

Domingo López Chaves tentando en Valdellán.
Para alcanzar ese punto de interés, y en la búsqueda del equilibrio entre la bravura y la entrega, Álvarez Sobrado ha llevado a cabo una muy cuidada labor de selección desde el primer momento. Consciente de que hacer una buena elección de sementales y vacas, «sin prisas», es la base para asentar el prestigio de una ganadería diferenciada. «Buscamos un toro con movilidad, con bravura, que se desplace. Y que tenga un punto de fiereza».
Y en el mundo del ganado bravo la apuesta es siempre a medio plazo, los resultados de cada decisión se ven años después, cuando los ejemplares están listos para ser tentados y lidiados.
«Nuestra selección es un poco a la antigua, seguimos dando mucha importancia al comportamiento en el caballo. Si van bien al caballo, saldrán buenos en la muleta». Lo decía el ganadero hace años, y el tiempo le ha dado la razón. Primero, porque sus ejemplares sorprenden a los aficionados ya en un tercio que para muchas ganaderías se ha convertido en mero trámite. Pero que es vital para juzgar el comportamiento de los animales en toda su extensión. En toda su bravura.
Todo ello sin perder de vista el exigido juego en la muleta, porque es en esta parte de la faena donde se rematan los éxitos. Ahí buscó el equilibrio desde el origen el ganadero de Valdellán, en la bravura de los Saltillo y la calidad de la embestida de los Ibarra.
Y sobre estos principios y esta base ha ido tomando forma un proyecto que comenzó en 2002, cuando al fin, después de mucho buscar, encontró en Santa María del Río, al lado de Cea, la finca que llevaba tiempo buscando para dar forma a su sueño. La Dehesa de Valdellán conservó su nombre y se lo dio a la ganadería que ha puesto a León en el mapa de la Unión de Criadores de Toros de Lidia. El lugar donde durante mucho tiempo descansaban, en un monasterio rodeado de campo y paz, lo monjes benedictinos. Un incendio lo condenó al abandono durante 40 años. Fernando Álvarez Sobrado lo recuperó con 500 hectáreas alrededor, que como primer paso hubo que limpiar, acondicionar, vallar,... Tenía lo que más le importaba. «Agua, cuatro arroyos que cruzan la finca».
En la finca no pasta sólo este reducto de la bravura de uno de los encastes más puros del toro de lidia. Ni ha sido el único proyecto desarrollado con éxito por el empresario. De las excelentes carnes de sus animales bravos, y tras años de trabajo con la Universidad de León, ha nacido la cecina de lidia. «Natural, baja en grasa y ecológica». Todo un éxito en el ruedo de las ferias de Productos de León. Otra faena de triunfo.