La rebelión de los pescadores de los pueblos de León
Anda revuelto el río en León. Y sin ganancia de pescadores. Al menos no para los de los pueblos. Acaban de crear una asociación. Quieren tener derecho a pescar en su río y llevarse las truchas a casa, al plato

A todas horas. Sin descanso. En el bar y fuera de él. «Nos han echado del río». Sin cesar. La misma queja, idéntico lamento. Pero no salía de la barra del bar. Fue así como Justo, Roberto, los dos David, Javier y los dos Jaimes decidieron pasar de las palabras a la acción. Crearon una asociación para recoger la queja de los pescadores de los pueblos y su arte de pesca ancestral.
Un conocimiento, dicen, que está en peligro de extinción. Y quieren legárselo a sus hijos antes de que se pierda.
«Durante miles de años la pesca tradicional se ha realizado en nuestros ríos, regulada con cupos, tallas y vedas para asegurar la sostenibilidad del recurso y nuevas generaciones de truchas», explican. «En las últimas décadas, las regulaciones han sido cada vez mayores y además ahora se ha apostado por la captura y suelta como forma casi exclusiva», añaden. «La pesca tradicional ha quedado relegada a muy pocos tramos, generalmente de baja calidad, lo que ha provocado que muchos pescadores sientan que se les ha echado del río», denuncian.
De la barra del bar directos al registro. Han creado la Asociación de Pesca Tradicional y Deportiva, Aspetrad. Es ya, recién creada, la asociación de pesca más grande de la Comunidad. Tiene 200 socios. Y crece rápido.
«No puede ser que a la mayoría del colectivo no se le tenga en cuenta». Y avanzan el primero de sus argumentos: «Hay multitud de estudios que demuestran que es posible, y a veces hasta conveniente, la pesca extractiva con ciertas restricciones para una correcta gestión piscícola. Muchos tramos en los que se ha practicado la pesca tradicional de forma sostenible muestran poblaciones más saludables que otros con captura y suelta». Y una denuncia: «No puede ser que las decisiones se basen sólo en cuestiones ideológicas y no técnicas».
«Las restricciones que se han tomado en los últimos años no se basan en criterios técnicos, como puede ser la evolución de las poblaciones en cada tramo, sino en criterios ideológicos. Eso hace que en todos los tramos se prohíban los cebos naturales y haya un cupo de sólo dos truchas, independientemente de las características de cada tramo», sostienen.
Se defiende la Administración. La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio alega que «la propia ley crea la Red de Seguimiento y Control de las Poblaciones Acuáticas como el principal instrumento técnico para evaluar la salud de los ríos». Y añade que «diseñada originalmente en 2014, esta red sustituyó a los antiguos estudios hidrobiológicos para proporcionar datos actualizados que justifican las decisiones técnicas, como el establecimiento de cupos o periodos de veda. Son los valores obtenidos de estas los que sirven para determinar si en una masa de agua se pueden realizar extracciones de truchas compatibles con la conservación del recurso a largo plazo».
"Dicen lo que deberían hacer, no lo que hacen", responden desde Aspetrad.
"Así debería de ser, pero la realidad no es esa puesto que los cupos son exactamente los mismos en todos los Arec y cotos CM independientemente de la densidad de truchas. Si se basaran en los datos de los estudios, los cupos serían diferentes. Además, la pesca tradicional se ha prohibido ahora en los mejores cotos, los que mas densidad de truchas tienen, y es en esos tramos con mayor densidad en los que debería potenciarse la pesca tradicional, porque las extracciones son compatibles con la densidad", añaden.
"En realidad, se está haciendo al revés de lo que dicen los estudios, colocando tramos Arec en las peores zonas de los ríos, en zonas con bajas densidades. Todo ello demuestra que detrás sólo hay un empeño ideológico en eliminar al pescador tradicional, no en utilizar criterios técnicos para gestionar el recurso", denuncian.

Pesca tradicional en un río de montaña
León, la provincia con más kilómetros trucheros de España, tiene una oferta para la pesca tradicional tan limitada que impide a muchos vecinos de los pueblos ir a pescar. Y quieren que haya sitio para todos.
«Los pocos tramos de cierta calidad ofertados se acaban en segundos nada más que se ponen a disposición de los pescadores. Mientras, en las comunidades limítrofes se puede pescar libremente», dicen desde Aspetrad.
El miércoles 15 de abril sólo se podía pescar en un tramo Arec de La Cabrera. El jueves 16 en ninguno. Y este viernes, en el Eria o en los embalses. A veces, a 60 o 70 kilómetros del pueblo en el que vive el pescador. Pescar en los tramos Arec (Aguas en Régimen Especial de Extracción Controlada) requiere un pase de control gratuito para pescar que se tiene que gestionar a través de la sede electrónica. Permite acceder a un tramo del río delimitado y llevarse a casa un par de truchas como máximo. Para quienes no tienen conexión a internet o poco manejo digital hay habilitado un número de teléfono. Los lunes. «Los pases de algunos tramos se agotan en segundos».
Cada tramo tiene regulaciones diferentes. «La normativa es muy compleja y tiene 872 páginas, además de otros documentos que hay que revisar», dicen los fundadores de Aspetrad.
«En los últimos años la pesca se ha dejado para unos pocos que defienden la captura y suelta. Eso ha provocado que los pescadores tradicionales, que siguen siendo muy mayoritarios, abandonen la pesca o se vayan a pescar a otras comunidades, como Asturias, Galicia, Extremadura o La Rioja. Además, los pescadores locales que acudían con sus familias a sus pueblos de origen, ya no van», describen. «Todo ello ha tenido un impacto fuerte en el medio rural, que se suma a otras restricciones que ya sufren los pueblos», denuncian.
Porque, sostiene, los pueblos se mueren. «No dejan hacer nada, la mayor parte de nuestro sistema de vida tradicional está prohibido». Y ponen un ejemplo: «Un paisano de los Ancares puede comer pescado del Pacífico pero no unas pocas truchas de sus ríos».
«Se ha notado mucho en los establecimientos que vivían de la pesca», apuntan. Bares de pueblo y pequeños restaurantes han notado el bajón en el número de pescadores que van a comer allí». En el paraíso de la cocina de peces de tierra adentro.
Y desmontan la teoría de que la pesca en los ríos de León atrae sobre todo a pescadores de fuera de la provincia. «Aunque esta normativa se vende a veces como un posible recurso para atraer pescadores foráneos, el hecho es que aunque el turismo internacional pueda acudir lo hace en números bajísimos que, por supuesto, no creemos que compensen la pérdida de miles de pescadores tradicionales que llenaban casas rurales y restaurantes los fines de semana», explican.
«Cualquiera que viva en el medio rural, de un valle de Ancares, de Omaña, del Torío, del Curueño o del Esla, ha ido viendo como en los últimos años los pescadores prácticamente han desaparecido», desgranan. «Para los pueblos es casi aún más grave la pérdida de población vinculada, que implicaba que muchas personas de los pueblos iban los fines de semana con sus familias con la excusa de poder pescar», añaden.
«Todo eso se está perdiendo. Los pescadores leoneses miran con envidia como el primer día de pesca los ríos asturianos y gallegos están llenos de pescadores mientras en León a penas se ve movimiento», declaran.
Esta afirmación molesta en la Consejería. «Resulta paradójica esta comparación, cuando Castilla y León es netamente importadora de pescadores asturianos y gallegos, que vienen a nuestros ríos a pescar porque, a diferencia de sus comunidades de origen, se «pesca mejor». Y entendemos que será que porque el estado de conservación del recurso permite obtener mejores resultados de pesca», alegan desde Medio Ambiente.
«Cualquiera que se recorra los establecimientos hosteleros de nuestros pueblos desde el 1 de septiembre hasta el 15 de octubre notará que se habla francés… Las matrículas de autocaravanas a pie de río también son un indicador», añaden. «Son momentos en los que el turismo estival familiar ha finalizado y nuestra hostelería puede extender más su actividad», puntualiza la Consejería.
"Que cuando salgan de la ciudad, pregunten en cualquier establecimiento junto a ríos de la montaña leonesa si en los últimos años hay más o menos pescadores, especialmente en los ríos de montaña, que están vacíos toda la temporada por las restricciones", responden desde la asociación de pescadores.

Aprendiendo a pescar en el río. Los mayores enseñando a las nuevas generaciones.
Desde la Asociación de Pescadores Tradicionales y Deportivos sostienen que «es evidente que crear tramos Arec en todos los ríos no va a poner en riesgo las poblaciones de truchas y sí puede ser un revulsivo para el fomento de la pesca y para que los pescadores tradicionales puedan volver a llenar el medio rural».
«Compatibilizar pesca tradicional y deportiva es posible y conveniente. Pero para lograrlo, hay que conseguir dar voz al pescador tradicional, ya que no está representado en los órganos de decisión de las normativas, en las que solo aparecen unos pocos, como la federación de pesca, que representa unos intereses muy concretos, pero no la del grueso de pescadores de la Comunidad», dicen en Aspetrad.
«En los últimos 5 o 6 años la pesca se ha regulado de tal manera que lo que era un equilibrio entre pesca tradicional y captura y suelta ha pasado a una restricción casi absoluta. La provincia con más kilómetros trucheros de España ve como miles de pescadores se encuentran que no tienen donde ir a pescar, a no ser que, como hacen muchos todas las semanas, vayan a Asturias o Galicia, donde pueden pescar libremente sin tantas restricciones y, además, encuentran muy buenas poblaciones de truchas».
Refutan las explicaciones oficiales. «Las poblaciones no han descendido sino que se pretende ir eliminando progresivamente la pesca tradicional. Por ello, independientemente de los muestreos, se va prohibiendo cada vez más esta modalidad», argumentan. Y denuncian además que «está en contradicción con la Ley de Pesca y lo que debería de ser la planificación de los tramos de pesca, ya que las regulaciones se deben basar en la evolución de las poblaciones. Si hay un incremento, la presión se puede mantener o aumentar, no al revés. Por ese criterio ideológico, cotos de pesca que eran tradicionales y que mantenían muy buenas poblaciones trucheras han pasado a ser de captura y suelta y ahora atraen a muchos menos pescadores. Los cupos, que eran de hasta 25 truchas hace unas décadas, se han reducido el año pasado de 4 a 2 truchas, convirtiendo la pesca tradicional en algo casi imposible».
Tampoco esta afirmación se comparte en la Consejería. «La red de seguimiento es el semáforo que cuando está en amarillo y en rojo en alguno de nuestros ríos nos indica que nuestras poblaciones de truchas van mal. Por tanto, en esos lugares no podemos, como Administración autorizar la extracción de ejemplares que comprometan el mañana». Y no les parece tampoco inconveniente que tengan que hacer una kilometrada para pescar.
«Se trata de conjugar, siempre que el recurso lo permita, refugios de pesca, aguas de acceso libre, cotos con muerte, cotos sin muerte y Arec. En algunas ocasiones, este esquema, por lo que nos dicen los datos de la Red de Seguimiento, siempre es posible y, por tanto, el pescador tendrá que coger el coche para desplazarse a otro lugar de la provincia para poder pescar. Por suerte, en los ríos leoneses se ha conjugado este esquema en prácticamente todas nuestras comarcas», justifican en Medio Ambiente.
Les llevan la contraria los pescadores de los ríos asociados ahora en Aspetrad. «Como han demostrado multitud de estudios, la pesca tradicional es perfectamente compatible con mantener saludables poblaciones de truchas e incluso beneficiosa en algunos casos para evitar su envejecimiento. De hecho, la propia Ley de Pesca de Castilla y León la permite siempre que las condiciones sean favorables», apuntan. «Cuando hablamos con algunos guardas y técnicos de pesca tampoco entienden tantas restricciones pero parece que sólo escuchan unas pocas voces».
No es así para la administración autonómica. «Los resultados, a través de las memoria, son presentados a los Consejos Territoriales de Pesca, órganos asesores en cada provincia, que informan los planes de pesca de los cotos y Arec de cada provincia a partir de los datos más actualizados sobre la situación de la trucha en cada una de sus provincias. En estos órganos de participación están representadas las asociaciones de pescadores y clubes deportivos de pesca, cuyos representantes son elegidos mediante votación ponderada en función del número de socios que representan, mediante un sistema regulado en el Decreto 74/1999, de 15 de abril», alegan.

Iniciando a unos niños en la pesca tradicional.
«Solo unos pocos están muy contentos», apuntan desde la nueva asociación de pescadores tradicionales. «Tienen a su disposición miles de kilómetros de ríos para ellos solos», denuncian. Y también que «los mejores cotos se han dejado para captura y suelta recientemente, para intentar fomentar esa modalidad» y que no hay ningún Arec en zonas muy extensas, incluyendo ríos importantes como el Yuso, Alto Esla, Alto Porma, Curueño, Torío, Omaña, Alto Luna, Tuerto, Duerna, Boeza, Bayo, Ancares, Burbia, Valcárce, Selmo o en afluentes más pequeños.
«Poner un Arec en cada río pequeño y varios en los ríos principales no supone ninguna amenaza para la especie y, sin embargo, supone un revulsivo importante para el pescador tradicional, los pueblos, las casas rurales, los restaurantes y los negocios de pesca», añaden los fundadores de esta asociación de pescadores de río.
Se han cansado de escuchar la misma queja año tras año en la barra del bar y han creado una asociación para defender una cultura milenaria. No quieren que se pierda el conocimiento ancestral de la pesca en los ríos. Quieren dejar ese legado a sus nietos. Por eso, doscientos pescadores se han unido ya en Aspetrad, la Asociación de Pesca Tradicional y Deportiva.
Anda revuelto el río en los pueblos leoneses. «Queremos que los abuelos enseñen a sus nietos cómo pescaban y las tradiciones de nuestra tierra», claman. Y que el río no se muera. Es la rebelión de las cañas de los pueblos.

Qué es Aspetrad: Asociación de Pescadores Tradicionales y Deportivos. ¿Quién la integra?: pescadores tradicionales que ven como no pueden realizar su actividad en aguas de CyL debido a las restricciones de la normativa. ¿A quién se dirige?: a pescadores con distintos perfiles, tanto de mosca, a cucharilla, a cebo, que pesquen en ríos, embalses, charcas y otros ambientes, ya sea trucha u otras especies. Su correo es aspetrad@outlook.es. Whatsapp 641 159 921.
¿Qué propone?: Una normativa que proteja el río, las especies y al pescador, permitiendo una pesca sostenible y que sea un recurso para el medio rural. Medidas: • Proteger y mejorar las condiciones de los ríos, cuidando al máximo los desoves naturales. • Mejorar los accesos a los ríos y las sendas de pescadores. • Aumentar la oferta de tramos para la pesca tradicional (puede ser mediante tramos Arec) y alternar la pesca tradicional con la deportiva en todos los cotos. Por lo menos un tramo para la pesca tradicional en cada río. • Permitir la pesca con cebos naturales tanto con como sin muerte, adaptando los anzuelos. • Volver a cupos de 4 o 6 ejemplares, para hacer tramos de pesca más atractivos, aunque sea a costa de reducir el número de permisos en cada tramo.