Diario de León

Seat Toledo, la progresión del Altea

Estilo monovolumen, 500 litros de maletero y mayores aplicaciones tecnológicas. La tercera generación del Toledo, inspirada en el Altea, tendrá una tarifa entre 18.760 y 25.900 euros y se lanzará a mediados de octubre.

Publicado por
Javier Fernández
León

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Tras la reciente aparición del Altea, Seat parece haberle tomado gusto a la estética monocuerpo. No sólo porque se presente así un renovadísimo Toledo, que nada tiene que ver con su antecesor, sino porque también el futuro nuevo León (la próxima primavera) aparecerá «vestido» de esa guisa aunque, por lo que se barrunta, con unos trazos muy estilizados y un techo tan bajo que -casi- no parecerá un monovolumen. Pero esa es otra historia, la que ahora nos ocupa es la de la renovación -sólo el nombre permanece- de uno de los modelos más conocidos internacionalmente en los catálogos de la marca. Con una batalla (distancia entre ejes) que supera en 6,5 centímetros a la del Toledo que ahora desaparece y con casi dos centímetros suplementarios en el total de su nueva longitud (4,46 metros totales) lo más significativo, aparte del radical cambio estilístico, es que el fabricante recupera en la tercera generación el portón trasero que lucía el primitivo Toledo y que se «perdió», como los Cantares de Gesta, en la segunda etapa del modelo. Aunque por aquello de que, para su fabricante, el Toledo es «sinónimo de tres volúmenes en Seat», se adopta ahora una suerte de -se diría- solución intermedia, con un marcado voladizo trasero en el que se aloja el portón y que, lo mejor, puede albergar hasta 500 litros de capacidad. Otra cosa es hablar del «estilo» de esa zaga y de la capacidad interior de las plazas traseras por mor de esa generosidad conferida al nuevo maletero. La filosofía de ofrecer un Altea con más maletero o, por decirlo de otro modo, una especie de Altea tres cuerpos, acaba por configurar una apuesta quizá un tanto arriesgada, por lo que tiene de continuista en su frontal y de inspiración romboidal (Vel Satis, Mégane...) que podría llevar a «equívocos» sino fuera porque el Toledo se proyectó, en la mente y en los tableros, bastante antes de que salieran a la palestra los modelos del rombo. Dejando a un lado disquisiciones más o menos ajustadas a la realidad, o a la imaginación de cada cual, está claro que el nuevo producto de Seat se beneficia de la experiencia tecnológica de su hermano menor y bebe en las fuentes de , por ejemplo, el ya afamado chasis dinámico y las cajas de cambio DSG, por poner tan sólo un par de ejemplos de los más significativos en esta suerte de simbiosis Altea-Toledo. En el capítulo mecánico, el nuevo Toledo se venderá con los mismos motores del Altea (firmados por VW) dos de gasolina -uno de ellos con inyección directa- y otros tantos gasóleos «directos» con la tecnología bomba inyector. Las dos posibilidades de gasolina, ambas multiválvulas, vienen dadas por el 1.6 de 102 y el 2.0 FSI de 150 caballos, que puede combinarse opcionalmente con una caja Tiptronic automática de funcionamiento seuencial. Mientras que el apartado diesel está representado por el 1.9 TDI (8 válvulas) que entrega 105 caballos y el más potente 1.9 TDI (16 válvulas) que rinde 140 caballos y que unido a la opción de cambio secuencial DSG se convierte en una excelente elección si de lo que se trata es de conducir un coche de espíritu deportivo y con la contención que siempre trae aparejada un gasóleo aunque se muestre, también es verdad, un tanto ruidoso en frío. El Toledo, que se presenta oficialmente en el Salón de París y comenzará a venderse a mediados de octubre, con una tarifa, todavía sin confirmar en todas sus variantes, que arranca en los18.760 euros y en cuatro acabados: Reference, Sport, Stylance y Sport-Up. Desde el primer escalón de gama se incluyen 6 airbag, ABS, aire acondicionado, elevalunas eléctricos, radio con CD y mandos al volante. Los niveles superiores de gama incluyen el ESP y otros elementos de seguridad y confort. Posteriormente, Seat tiene intención de ampliar la oferta del nuevo Toledo con motorizaciones diesel más potentes, sin descartar tampoco la aparición de las versiones deportivas FR y Cupra. Las previsiones del fabricante apuntan hacia la venta de 40.000 unidades para el mercado mundial en año completo, de las que 18.000 se destinan al español (el 80% de motorizaciones diesel). En suma, que el hermano mayor del Altea se presenta como un modelo de renovadas expectativas comerciales para su fabricante, que tampoco llega a «traicionar» -demasiado- la filosofía deportiva a la que, últimamente, Seat nos tiene acostumbrados.

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