El hambre que trajeron las vacas locas

El mal de las vacas locas ha afectado también a los osos. Son daños colaterales. Los responsables del Fapas han comprobado, tras detectarse los primeros casos de encefalitis espongiforme bovina (EEB), que los osos suplen el déficit alimentario con miel. Roberto Hartasánchez afirma que antes de la llegada de la enfermedad propagada desde el Reino Unido, apenas se registraban en Asturias entre ocho y quince ataques de osos a colmenas. La cifra ha pasado a ser de 140 saqueos en el 2003. Hay una explicación: «Los ganaderos solían deshacerse de los animales muertos y los tiraban siempre en lugares concretos. Con las vacas locas se decretó la recogida de estos cadáveres infectados, que eran aprovechados por la fausa salvaje, incluidos los osos». La carencia de alimentos puede ser especialmente preocupante, según Hartasánchez, en momentos puntuales, como finales del invierno, cuando los osos pueden tener más dificultades para encontrar comida. Los nuevos territorios del oso Cada vez la colonia leonesa-astur-galaica de osos pardos está más controlada. Además de las cámaras ocultas, que han aportado un material valioso sobre las costumbres de estos ejemplares en libertad, los responsables de Fapas llevan a cabo un minucioso seguimiento de los animales realizando transectos (determinados recorridos de campo), para la toma de muestras de huellas y heces; aparte de conocer sus movimientos o por dónde y con qué fin se desplazan de unas zonas a otras. Hartasánchez afirma que territorios por los que hace pocos años el oso se adentraba sólo ocasionalmente, caso de Lugo, han pasado a formar parte de su hábitat. Las instantáneas ofrecen otros datos complementarios. Por ejemplo, el descomunal tamaño de un ejemplar «pillado» en Somiedo que sobrepasa los doscientos kilos de peso. También se ha logrado retratar a algún ejemplar tullido -posible víctima de alguna trampa-. Imágenes que permiten, incluso, averiguar la edad de algunos machos jóvenes, que apenas han cumplido los dos años, a juzgar por cómo se les marcan las costillas a través del pelaje. Es la primera vez que se utilizan cámaras para seguir la vida de los osos pardos. En Andalucía, en cambio, hay más de medio millar de cámaras que siguen de cerca a los últimos linces ibéricos. El hecho de que las cámaras no «discriminen» entre unos animales y otros ha permitido al Fapas hacerse con un singular álbum, integrdo por más de 1.500 fotografías, en las que aparecen zorros, jinetas, tejones, rebecos, ciervos... Prácticamente, todos los «habitantes» que conviven con el rey de los bosques. En estos momentos, el Fapas busca un patrocinador para mostrar las 316 fotografías que ha logrado reunir de osos pardos en los últimos cuatro años. El objetivo final es sensibilizar a la población y, en especial, a los cazadores. La reciente muerte a tiros de la hembra Cannelle en el Pirineo francés, supuestamente de forma accidental, debería ser una clara advertencia.