El sistema ATS
Conocido como Apoyo Temporal Flexible, el ATS permite rodar con el neumático pinchado, algo bastante frecuente en los rallyes de tierra y que se traducía, antes de la aparición de este tipo de solución, en abandono prácticamente seguro. Este sistema (un ingenioso anillo de espuma en el interior del neumático) se utilizó por primera vez en Grecia (1987) habida cuenta que el Acrópolis es uno de los rallyes más duros del Mundial y donde las descarnadas pistas por las que discurre se convierten en terreno abonado para el «desguace» de los neumáticos. El sistema ATS funciona como sigue: Fase A: Flexible y de apariencia banal, el anillo de espuma que conforma el sistema ATS resulta ser un producto tecnológicamente sofisticado, compuesto por gas y por unas pequeñas partículas (micro alvéolos). Antes del montaje definitivo del neumático en la llanta, se coloca el tal anillo y se infla todo el interior de la cubierta hasta que esta adquiere la presión adecuada. Fase B: Cuando el neumático está inflado a su presión de funcionamiento (alrededor de 2 bar) la espuma queda comprimida y su volumen disminuye prácticamente a la mitad. En frío, la mezcla se mantiene «inerte», a la espera de que el coche aborde el tramo de velocidad. Fase C: Una vez en carrera, el calor generado por los obstáculos del terreno (tierra, piedras sueltas...) hace evolucionar rápidamente las propiedades físicas de la espuma, preparada entonces para soportar los posibles incidentes. Mientras todo se desarrolle normalmente y el neumático no se vea especialmente agredido, el sistema ATS permanece inactivo, aunque listo para «intervenir» a la primera señal de alerta. Fase D: En caso de pérdida de aire (corte, perforación, llanta golpeada o rota...) la espuma se dilata y despliega automáticamente por el interior del neumático. Al dejar de estar comprimida por la presión del aire, la espuma va ocupando los «huecos» en el interior de la cubierta. Gracias a sus propiedades, flexibilidad fundamentalmente, la espuma acaba por desempeñar el papel de «aire». Fase E: Una vez desplegada, permite al piloto seguir la especial sin tener que pararse a cambiar la rueda y sin prácticamente bajar su ritmo de carrera. Suele pasar -sobre todo en tramos de tierra- que el piloto ni siquiera llegue a enterarse de que la rueda ha «pinchado» y tampoco son raras las ocasiones en las que se registran los mejores cronos con la espuma «desplegada».