La excelencia: el plan Ramón y Cajal
El programa Ramón y Cajal es, sin duda alguna, una de los exponentes más importantes del intento de que España ingrese en el club de países en los que la investigación y el desarrollo forman parte de la estructura básica de crecimiento y riqueza. Los contratos constituyen una forma pionera de contratación científica en España: están abiertos a investigadores de todo el mundo, sin perjuicio de su nacionalidad, y se otorgan mediante evaluación independiente de los candidatos. El objetivo último es la integración de los contratados en el Sistema Español de Ciencia y Tecnología. Sin embargo, las mismas razones que han obligado a la creación del programa Ramón y Cajal también amenazan el futuro de sus integrantes que en la actualidad sólo tienen contratos temporales sin vías claras de futuro. Ello a pesar de realizar investigación puntera y, en muchos casos, dirigiendo líneas de trabajo independientes, en todo tipo de centros de investigación en España. Sin embargo, decenas de investigadores de este programa no pueden disfrutar de los cinco años de contrato prometidos si previamente ya habían firmado otros contratos de formación en esa institución. Estos científicos han pedido que sus contratos dejen de ser en formación dado que el programa Ramón y Cajal fue concebido en el año 2001 por el anterior Gobierno del PP como un plan de choque para reincorporar al sistema de investigación español a cerebros de reconocido prestigio y ya sobradamente formados. El futuro de León depende de la ciencia, de las nuevas tecnologías, sobre todo desde el momento en el que se ponga en marcha el parque tecnológico y, de manera eventual, el comprometido Inteco. Por otro lado, está claro que la universidad debe jugar cada vez más un papel protagonista en el desarrollo ecómico. la Universidad hunde sus raíces en la voluntad del hombre de progresar y de dar a este proyecto carácter universal, de ahí la gran esperanza que suponen proyectos como el Ramón y Cajal. Científicos y estudiosos de todas las ramas del conocimiento, que se vieron obligados o que simplemente prefirieron conducir su carrera en el extranjero, tienen ahora la oportunidad de continuar sus proyectos científicos en la Universidad de León. Este centro tiene la obligación, junto a la Junta de Castilla y León, de poner todos los medios posibles para que la permanencia de estos científicos sea larga y les permita desarrollar su trabajo con resultados.