Diario de León

Matemáticas contra el cáncer

Hace 47 días, el físico Antonio Brú anunció que había revertido dos cánceres terminales con un nuevo tratamiento. Los pacientes hacen cola para verle. Los oncólogos, critican

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RUBÉN VENTUREIRA | texto E. PARDO | gráfico
León

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H ace cuarenta y siete días que el Journal of Clinical Research publicó el caso de un paciente desahuciado al que el físico Antonio Brú y su equipo de médicos lograron revertir un cáncer de hígado siguiendo una nueva terapia diseñada por el investigador a lo largo de doce años. La nota de prensa que la Universidad Complutense de Madrid distribuyó informando sobre el artículo generó un efecto multiplicador en el país, y es que Antonio Brú tuvo una presencia masiva en todos los medios de comunicación nacionales. En la televisión vimos a una mujer diciendo que la nueva terapia le revirtió un melanoma: «He tenido la suerte de conocer a Antonio Brú. Si no, estaría muerta», declaró la paciente, que también había sido desahuciada, y cuyo caso está pendiente de publicación. Pasado el «boom» inicial, Brú, doctor en Física, placa de honor de la Asociación Española de Científicos y profesor en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid, recibe a «un foro académico», puntualiza. En efecto, lo hace en su despacho universitario. Fuera, aguardan turno cuatro personas. «Son pacientes», detalla. Enfermos que peregrinan a su despacho desde diferentes puntos de España, «miles de e-mails » recibidos en el correo electrónico bru@mat.ucm.es, decenas de personas que entran a diario en el foro de www.terapia-cancer.org, una web no promovida por Antonio Brú en la que se recogen las últimas novedades sobre todo el asunto¿ Repercusión En todo el país, la repercusión ha sido enorme. Así por ejemplo, Gustavo Losada, gerente del Centro Oncológico de Galicia, cuenta como la gente se sienta en su consulta y le dice: «Yo quiero lo de Brú». A lo que éste les contesta: «Eso no está probado. Brú se ha saltado el acuerdo internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre investigación científica». Los oncólogos han hecho causa común contra el físico¿ aunque no desde el primer día. «He leído el artículo de Journal of Clinical Research y estoy francamente sorprendido por el resultado. [¿] Sin duda, merece la pena un ensayo clínico», declaró el 31 de mayo a un diario nacional Antonio Antón, entonces presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Desde el gabinete de comunicación de la SEOM se dice ahora que las palabras de Antón «fueron malinterpretadas» y que el ex presidente había leído el artículo «con un poco de prisa». A las pocas horas, la SEOM y Antón recularon. Por su parte, la Sociedad Española de Oncología Médica y la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) han colgado en sus webs un comunicado conjunto en el que rebaten a Brú. El investigador se lo ha leído: «No hay ni una crítica científica. Estoy esperando por ellas». Entremos en detalles. En el comunicado se dice que se trata «de un caso aislado y por tanto sujeto a hechos casuales o remisiones espontáneas». También se dice que «es un caso predicho por una teoría, y por eso es lo que yo considero el primer paso de la validación, a nivel clínico, de una teoría que ya estaba validada a otros niveles. Si tú tienes una bolsa con 400 bolas blancas y una roja, y tú metes la mano aleatoriamente, puedes sacar del color que quieras, pero si yo te digo que te arremangues de una determinada manera, que metas la mano y vas a sacar roja, y la vuelves a meter y vuelves a sacar roja, no es lo mismo: tiene otro valor, ¿no?», pregunta el físico. Y continúa: «Estaríamos confirmando clínicamente la teoría. Teoría que, por otra parte, está bien confirmada a nivel in vitro, con muestra fresca y con animales». La fórmula matemática Según la teoría del físico Antonio Brú es una fórmula matemática la que gobierna el crecimiento de los tumores sólidos, y lo explica: «La proliferación celular se concentra en los bordes externos del tumor, que es donde se puede ir ganando espacio». Para frenar ese crecimiento, se activa una barrera de neutrófilos (leucocitos), que refuerzan el sistema inmunológico: «Consiguen una inflamación peritumoral y necrosan el tumor». Los oncólogos y la Asociación Española Contra el Cáncer critican en su comunicado que el caso «no tiene solidez científica» Alfredo Carrato, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica desde el 25 de junio, golpea el pilar sobre el que se asienta la teoría de Brú: «No está demostrado que todos los tumores crezcan de la misma manera, según una fórmula o un modelo predefinido. El crecimiento, invasión y metastatización son la consecuencia de una compleja interacción de los genes alterados que controlan dichas funciones». Y añade que «el presunto experimento clínico realizado no puede considerarse como tal al no cumplir la metodología científica de investigación adecuada y no contar con el visto bueno preceptivo y la tutela de un comité de ética y ensayos clínicos de ningún hospital ni del Ministerio de Sanidad». Un fármaco comercializado Antonio Brú asegura que él no dice que haya hecho un ensayo clínico («precisamente es lo que quiero hacer»), sino «una investigación». El doctor en Física y su equipo pudieron tratar a los dos pacientes porque solicitaron el uso compasivo (terapia de eficacia no demostrada para desahuciados) del factor estimulante de la colonia de granulocitos (G-CSF), un fármaco comercializado desde 1991, y que se usa para estimular la proliferación de neutrófilos. La Agencia del Medicamento dio la autorización a uno de los médicos de su equipo, Fernando García-Hoz, del servicio de Aparato Digestivo del hospital Ramón y Cajal de Madrid. Gustavo Losada, el gerente del Centro Oncológico de Galicia duda que el G-CSF tenga la eficacia que le atribuye Brú: «Somos muchos en el mundo los que lo utilizamos. En nuestro hospital se pone constantemente y no hemos observado nunca un valor tumoricida en ese fármaco. ¿Por qué los laboratorios que lo fabrican no han potenciado el producto? Es raro, y yo creo que es porque no están convencidos de que tengan valor tumoricida». Cuestión de dosis El investigador replica que es «una cuestión de dosis». «Este medicamento se utiliza cuando el número de leucocitos y de neutrófilos está bajo. Por ejemplo, después de un ciclo de quimio». A lo que añade, «Nosotros lo que hacemos es potenciar, casi en un orden de diez, el número de leucocitos, porque detectamos que así los neutrófilos podrían anular el tumor. El tratamiento tiene que cumplir dos características: intensidad y duración». Al físico se le reprocha también que haya publicado el artículo en una revista de «escaso interés científico». «La forma habitual de presentar los avances es en revistas especializadas, congresos y reuniones, donde la comunidad científica puede conocer y discutir la relevancia o no de esos avances», dice el comunicado. «El New England Journal of Medicine o el Journal of Clinical Oncology rechazan más del 90 por ciento de los artículos que se les envían para publicar por no alcanzar el nivel de excelencia que se les exige. Animamos a Brú a presentar sus resultados en cualquiera de estas revistas», se extiende Carrato. A vueltas con la revista El físico replica al respecto que «las revistas generalistas no suelen admitir casos de usos compasivos, porque usos compasivos se entiende más por investigación clínica. Como nosotros estábamos haciendo investigación clínica, elegí una revista que se llama Journal of Clinical Research , o sea, Revista de Investigación Clínica». En todo caso, matiza: «Este no es el primer artículo que lanzamos diciendo estas cosas». «Previamente habíamos publicado en revistas de muy alto parámetro de impacto en las respectivas áreas, con reseñas en publicaciones como Lancet o Lancet Oncology , con mención especial del Instituto Americano de Física en dos ocasiones¿ Aparte, hemos hecho comunicaciones en infinidad de congresos. He hablado en clínicas, hospitales, centros de investigación... Hace dos fines de semana di una conferencia en el décimo quinto Congreso Nacional de Física Médica, en Pamplona». Pese a todo, el doctor Carrato pide que «no se dé credibilidad a las manifestaciones de Brú, carentes de rigor científico y de cualquier garantía para el paciente». El doctor en Física se mantiene inmune a las críticas: «Estamos muy seguros de lo que estamos haciendo. De que esta línea de investigación puede dar muy buenos resultados. No somos charlatanes. No somos vendedores de crecepelo. Yo no soy el del Bio-Bac. Del único lado que estoy es del de los enfermos. ¿Por qué no? ¿Por qué no probar?».

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