Diario de León
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León

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|||| Pepín, el popular propietario de Lleras 38, dice que el caldo, perdón el consomé, que puede degustarse en su casa «es el mejor del mundo». No puede explicar con detalle con que está hecho porque la cocinera no le dice el secreto ni a él, «es por miedo a que lo comente y se pierda la exclusividad. Pero viendo las facturas que tengo que pagar, puede asegurar y aseguro que lleva mucho y muy variado marisco, buenos pescados y eso¿ el secreto de la cocinera, que no se lo cuenta ni a sus familiares más allegados. Si un día reñimos no quiero pensar lo que puede pasar con el consomé». El caldo, perdón, consomé, está preparado todos los días a partir de las ocho y media de la mañana, que es cuando se abre al público el establecimiento. La cocinera para esa hora ya ha hecho sus labores de alquimia marisquera y los clientes disfrutan de los aromas del café de Colombia junto a los apetitosos perfumes que vienen directamente del fondo del mar a través de la cocina. Tan famoso se ha hecho el caldo, el consomé quiero decir, que ya no solamente se disfruta en la cafetería por el módico precio de 1 euro la taza, sino que hay un gran número de amas de casa que se lo llevan a su dulce hogar en grandes vasijas para ponerlo como sopa cuando tienen invitados. Naturalmente los comensales felicitan efusivamente al ama de casa ante tan prodigioso evento culinario. Asegura Pepín que «en las navidades tenemos que hacer horas extraordinarias por culpa del caldo. Esta es una labor artesanal que lleva su tiempo, en la barra no puede faltar porque son muchos los clientes y, sobre todo, clientas, que vienen exclusivamente a tomarlo, y para satisfacer todos los encargos, que ya hemos empezado a recibir, hay que trabajar denodadamente. Pero una vez más conseguiremos que todos queden satisfechos». El caldo en sí es una auténtica delicia, ofrece, para empezar, unas fastuosas fragancias que nos recuerdan a los acorazos centollos, cigalas, langostas, langostinos y gambas, mezclados con un no se qué que despeja la nariz y abre el apetito. En boca tiene un cierta pastosidad que nos habla de los pescados desmigados que contiene, y de vez en cuando un tropezón de mejillón o almeja. Y claro el desiderátum es el paso por boca, que diría un buen catador, aquí todo se magnifica hasta convertirse en un sensacional abanico de esencias, de sabores¿ todo un espectáculo gastronómico. Pepín, por favor, súbele el sueldo a la cocinera, no siendo que Florentino se entere de que este caldo resucita a los muertos y la fiche como una galáctica más para el Real Madrid.

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