C6, el lujo según Citroën
Sucesor genético de uno de los iconos del «chevron», el C6 desembarca en el mercado español con la elegancia como bandera y recoge el testigo, medio siglo después, del mítico «Tiburón». Su tarifa, nada escandalosa, arranca en 44.800 euros
Citroën vuelve, con el C6, a la senda de las grandes berlinas -se diría limusinas- de representación, un camino marcado hace cincuenta años por el DS «Tiburón» y que ahora recupera un coche al que sólo le faltan las ruedas traseras carenadas para reproducir toda la magia de la ensoñación. Aún sin el parcial carenado... la magia está bien presente en la herencia genética. Par su fabricante, el C6 es una seductora apuesta en el tradicionalista segmento de las berlinas de lujo, respetando escrupulosamente parámetros inexcusables : elegancia, refinamiento y empaque. Con estos mimbres, el chevron lanza un coche en el que no faltan detalles tan golfos como el alerón trasero retráctil, el guiño de los faros direccionales, la pincelada aeronáutica de la pantalla virtual reflejada en el parabrisas o el culto a la modernidad en la alerta del cambio de carril y los nueve airbag. Los butacones traseros regulables eléctricamente y las más depuradas mecánicas de última generación -V6 gasolina y diesel- firmadas por PSA. Eso sí, tan presente está la rúbrica de PSA... que algunos mandos son los exactamente los mismos que pueden encontrarse en cualesquiera de los modelos que pueblan los abigarrados catálogos de ambos fabricantes (Citroën y Peugeot) lo que, también es cierto, resta un punto de exclusividad al C6. El contrapunto... facilidad a ultranza de utilización y, eso también, una ergonomía tan cuidada que tal parece que hemos nacido dentro del habitáculo de un coche en el que todo se encuentra perfectamente a la mano... sin necesidad de rompernos la cabeza buscando las palanquitas. En prácticamente cinco metros de longitud y 2,9 de batalla, nuestro protagonista hace gala de un habitáculo «panorámico», con cuatro butacas individuales y un puesto de conducción de impecable postura, presidido por un volante con regulación en altura u telescópica que manda sobre una dirección de sólo 2,8 vuelas entre topes que permiten conducirlo cual si de un compacto se tratase. Claro que no sólo por la dirección, también, y sobre todo, porque el C6 se beneficia de otro de los grandes iconos que han adornado siempre las más sofisticadas realizaciones del fabricante: la suspensión activa, de tercera generación en este caso, y con varias posibilidades de reglaje. Consecuencia: cada cual se «fabrica» a voluntad las condiciones dinámicas del C6. Los dos programas activos, «Skyhook» y «Roadhook», son los encargados de la «personalización». El primero sujetando las fuerzas verticales de balanceo de la carrocería y absorbiendo las irregularidades del asfalto (los ocupantes sólo notan horizontalidad en el interior del habitáculo) y el segundo, de comportamiento más deportivo, una suerte de efecto suelo que entra en acción cuando aumenta la velocidad, adaptando los reglajes de la suspensión a ciertos parámetros de conducción (ángulo del volante, presión sobre el pedal del acelerador, freno...). En ambos casos este avanzado sistema de suspensión inteligente, sin mantenimiento hasta los 200.000 kilómetros, rebaja en 10 milímetros la altura de la carrocería cuando se superan los 110 Km/h. Motorizaciones V6 Dos mecánicas V6 motorizan la gama C6: un gasolina de 3.0 litros (215 CV) y un HDI biturbo que cubica 2.7 litros rinde 208 caballos que se consagra definitivamente como la joya de PSA unido, como el de gasolina, a una caja automática secuencial de 6 velocidades y que viene a demostrar, de nuevo, un impecable funcionamiento; tanto, que se diría incluso más apetecible que el gasolina. Máxime cuando el 70% del segmento de militancia del C6, se decanta hacia este tipo de solución mecánica animada por gasóleo. Citroën propone tres acabados, recuperándose la histórica denominación «Palas». El C6 «a secas», el primer escalón de gama. Ofrece 9 airbag -incluido el de rodillas para el conductor-, ABS, ESP, suspensión neumática, climatizador bizonal, faros bixenón, radio con CD y MP3, regulador de velocidad, freno de mano eléctrico y los sensores de lluvia y luces. El «Palas», convertido en escalón intermedio de gama, añade la tapicería alcántara, los faros direccionales y los sensores de aparcamiento con pantalla virtual. El techo de la gama, la terminación Executive, se ofrece con tapicería de cuero, alerta de cambio de carril, asientos delanteros eléctricos y calefactados con memoria de posiciones, conexión «Bluetooth» para teléfono portátil y cristales insonorizados. En suma, gratas sensaciones las que emanan del nuevo producto de Citroën, con el que el chevron parece firmemente dispuesto a conquistar parcelas de mercado generalmente vedadas a los fabricantes generalistas.