DESDE INGLATERRA
Adolescentes enganchados
Un informe elaborado por el Ministerio de Salud británico ha confirmado un importante aumento del número de niños y adolescentes que sufren problemas de abuso y dependencia de drogas, en especial del hachís y del alcohol. La conclusión a la que han llegado los expertos que han elaborado el informe es que más de 9.000 niños británicos, de entre 9 y 15 años, tuvieron que recibir ayuda médica y psíquica el año pasado como consecuencia de su dependencia de drogas como el hachís y la cocaína. Tal es el crecimiento del número de drogodependientes jóvenes, un incremento del 20 por ciento anual, que los expertos han pedido al Gobierno la construcción de clínicas especiales de rehabilitación para niños y adolescentes. Más de la mitad de los jóvenes que se encuentran en proceso de rehabilitación señalan el hachís como la droga causante de su dependencia. Sin embargo, el informe del Gobierno británico indica que esta droga está siendo sobrepasada por otras clasificadas como de tipo A; la cocaína, por ejemplo, que está llegando incluso a los patios de las escuelas donde estudian niños de entre 8 y 12 años. Ofsted, el organismo de investigación educativa, indica que uno de cada siete jóvenes de entre 12 y 15 años ha probado drogas ilegales. Todas estas cifras, no obstante, han sido rechazadas por los expertos de las organizaciones juveniles del Reino Unido al indicar que en realidad el uso es más extendido entre los jóvenes británicos y que los drogodependientes de pantalón corto son muchos más de los que indica el Ministerio de Sanidad. Clare McNeil, trabajadora de la agencia de caridad para el tratamiento de los drogodependientes Addaction, indica que «solo nosotros trabajamos con más de 3.000 jóvenes con problemas de dependencia y cada vez nos están llegando más casos». Casi 500 menores de 18 años fueron atendidos el año pasado por su dependencia a la cocaína. Algunas de las cifras son escalofriantes. Un 15% de los adolescentes de entre 12 y 15 años admiten haber experimentado con hachís, heroína, cocaína, éxtasis y LSD; y el 13% de los adolescentes británicos de 13 años admite que consumen alcohol al menos una vez a la semana. McNeil subraya que los jóvenes se dirigen a la droga para poder hacer frente a un cúmulo de problemas en sus vidas privadas.