Protege a tu perro de la gripe
La traqueobronquitis infecciosa canina, también conocida como «Tos de las perreras», es una enfermedad muy difundida y contagiosa cuyos síntomas se asemejan a los de la gripe en humanos

JESUS F. SALVADORES
Tos fuerte y seca, dificultad para respirar, fiebre y apatía son los principales signos que se observan. Aunque puede afectar a perros de todas las edades los más susceptibles son los animales jóvenes menores de un año y los mayores de siete encuadrados dentro del grupo de riesgo. Dentro de éste también se encuentran las razas braquicéfalas (Bulldog, Bóxer ect) debido a que la conformación del aparato respiratorio a nivel de la nariz-laringe hace que sean propensos a padecer problemas respiratorios con cuadros clínicos complicados. En éstos si no de instaura un tratamiento de forma rápida la enfermedad puede evolucionar a cuadros más graves e incluso a la muerte del animal. Pueden intervenir más de un agente pero los más comúnmente aislados son dos virus (parainfluenza y adenovirus tipo 2) y una bacteria ( Bordetella bronchiséptica ) que invaden las vías respiratorias altas, penetran por vía aerógena y viajan en las microgotas producidas en los accesos de tos. La enfermedad se caracteriza por una inflamación localizada en vías respiratorias altas, laringe, traquea y bronquios que da lugar a una tos muy molesta a veces con expectoración o una especie de «arcada»como si el animal tuviera un cuerpo extraño que no es capaz de eliminar. Ambientes donde existe más riesgo de contagio son las comunidades de perros como por ejemplo los criaderos, guarderías o residencias donde existe un contacto directo o indirecto entre animales de distinta procedencia. Si decidimos dejar a nuestra mascota en una residencia canina está indicado por lo tanto vacunarle unos días antes para protegerle frente a esta enfermedad. En la mayoría de las guarderías es un requisito indispensable que nos animales la tengan puesta para poder hacer uso de las instalaciones. Es muy proceso muy difundido y altamente contagioso de unos perros a otros. Basta con compartir un juguete o pasear juntos para que los agentes pasen de un animal a otro y será cuestión de tres o cuatro días postinfección cuando veamos los primeros síntomas. Para su diagnóstico en la mayoría de los casos basta con la observación los signos típicos aunque en los casos más graves sean necesarias pruebas laboratoriales basadas en el análisis de exudados que nos permiten aislar los gérmenes implicados. Por lo general, salvo en animales inmunodeprimidos, con un buen tratamiento médico y reposo suelen mejorar en poco tiempo. Es importante proporcionar al animal un ambiente tranquilo, sin cambios bruscos de temperatura y evitar situaciones estresantes. Es conveniente el uso de un arnes en sustitución al collar para evitar presionar la laringe y la traquea que debido a este proceso son más fácilmente irritables. Y por supuesto una vez más los veterinarios recomendamos la prevención mediante el uso de vacunas específicas que evitan que el perro contraiga la enfermedad aún estando en contacto con animales enfermos. Hay que recordar que la vacuna no es curativa y solamente puede ser inoculada a un animal sano. Ofrecen una protección que dura doce meses, por lo que deben revacunarse anualmente para la correcta inmunización.