Los leoneses se mueven a ritmo de pedaladas
Los servicios de préstamo gratuito de bicicletas se generalizan en toda la provincia y los ayuntamientos se afanan en dotar a los municipios de los últimos sistemas presentes en Londres, París o Shangai
la provicincia de León y con un leonés como protagonista. Los Ayuntamientos de la capital, de su alfoz y de Ponferrada se suman a la inclusión de los servicios de préstamo gratuito de bicicletas como una de las formas más eficaces de promocionar medios de transporte no contaminantes y, de paso, invitar a los ciudadanos a obedecer a Serrat. Igual que en Londres, en París o en multitud de ciudades de todo el mundo, en la ciudad de León, en Ponferrada o en los municipios de San Andrés del Rabanedo y Villaquilambre se puede disfrutar sin coste alguno de un paseo en bicicleta por sus calles y avenidas. El servicio de León fue inaugurado el 19 de mayo del pasado año. Ponferrada estrenó oficialmente el suyo casi dos meses después, el 25 de julio, y este verano lo han puesto en marcha el Ayuntamiento de Villaquilambre y el de San Andrés del Rabanedo, que entró en funcionamiento hace escasos días. Esta proliferación de sistemas pone de manifiesto el interés de los leoneses de contar con un sistema de transporte que ofrece más comodidad en los desplazamientos de media distancia, permite ahorrar en combustible y es menos perjudicial para la salud de los ciudadanos y de las ciudades. En los Ayuntamientos saben que es una de las principales demandas de la ciudadanía y una de las iniciativas que más contribuyen a mejorar la calidad de vida. Así piensan en Astorga, donde la Unión de Juventudes Comunistas de España, ha reclamado desde su sede maragata la creación y gestión de un servicio gratuito de préstamo de bicicletas. Uso exclusivo En su primer semestre de vida el servicio de la capital contabilizó 1.100 usuarios. Casi 200 ciudadanos, que cada mes utilizaron las bicicletas públicas. No obstante, el servicio se ha triplicado en los meses de primavera y verano, situándose entre los 500 y los 600 usuarios. En Ponferrada fueron más de 3.100 quienes decidieron hacer uso de las bicicletas del Ayuntamiento y, tal como pasara en León, en la capital del bierzo el número de préstamos también se incrementó notablemente en los meses de verano. Concretamente, en julio de este año el número de vehículos retirados de las estaciones municipales fue cinco veces superior a la media mensual. No obstante, el 90% de estos esporádicos ciclistas urbanos son ponferradinos. Lo que pone de manifiesto uno de los problemas más graves presentes en todos los sistemas: la escasa acogida que la iniciativa tiene entre los turistas. El caso extremo está en la capital. A pesar de que el Ayuntamiento ha asegurado que se están estudiando nuevas fórmulas para su promoción, a día de hoy, el sistema es de uso exclusivo para los empadronados en León. Más exclusivo aún si tenemos en cuenta que es imprescindible ser poseedor de la tarjeta de la ciudadanía. En San Andrés del Rabanedo, el último Ayuntamiento en instalar el sistema, han decidido que una forma eficaz de fomentar el servicion entre los turistas es facilitar varias tarjetas a los establecimientos hosteleros del municipio para que informen a los viajeros sobre el servicio y les hagan llegar las tarjetas. Lo restringido de los sistemas leoneses contrasta con la facilidad y el rotundo éxito que la misma iniciativa tiene en ciudades como Paris. En la capital francesa, un leonés sólo necesita ser dueño de una tarjeta de crédito para disfrutar de un paseo por los Campos Elisios, la orilla del Sena o el Campo de Marte en una bicicleta pública. Sin embargo, el mismo paseo por Ordoño II, la Calle Ancha o el jardín de la Condesa sólo es posible para un parisino si dispone de su propia bicicleta. De Villabalter a Villaobispo Una de las pretensiones comunes a los concejales de Transportes de los ayuntamientos de la capital y el alfoz -San Andrés y Villaquilambre- es conectar el sistema para que sea posible utilizar las estaciones independientemente de la titularidad del servicio. De este modo, a parte de poder utilizar las bicicletas para pasear por la ciudad, los usuarios pueden utilizar los vehículos como un medio más de transporte público y convertirse en una alternativa a las contaminantes cuatro ruedas, en los desplazamientos a la capital. No obstante, el proyecto de crear una red integral que permita utilizar una bicicleta de la estación de San Andrés y depositarla en una de Villaquilambre es todavía una quimera. La actualización y la integración del software de los tres sistemas para que sean compatibles es uno de los principales incovenientes. Otro problema que plantea el proyecto es la adecuación del tamaño de las estaciones bases a la demanda de los usuarios. Las estaciones del centro de la capital requerirían de puestos suficientes para las propias bicicletas del sistema de la capital, y para los eventuales depósitos de vehículos de los sistemas de Villaquilambre y San Andrés del Rabanedo. Ampliar los itinerarios De momento, los leoneses tienen que conformarse con pedalear a través de los itinerarios previstos por la distribución actual de la estaciones. Los posibles recorridos están limitados por la escasez de estaciones que reduce las rutas a las orillas del Bernesga y los paseos por el centro de la capital. En León, el titular de la concejalía de Transporte, Agustín Pérez Lamo, ha asegurado en varias ocasiones que se ampliará el número de estaciones y de vehículos disponibles. El objetivo es duplicar la oferta actual y situar nuevas bases cerca de la Universidad y de los edificios de las institucione públicas. Con estas medidas los ciclitas tendrían mayor libertad de movimientos y se incrementaría la demanda del servicio gracias a la inclusión de las zonas marginadas.