El CAMBIO
Diferentes pero mas cercanos
Juan Luis Chulilla, antropólogo, advierte también de ese cambio. «La globalización reduce las distancias», de ahí que la forma de comportarse socialmente unos y otros, europeos del sur y europeos del norte, se parezca cada vez más. Pero «aunque hay acercamiento, todavía existen diferencias», puntualiza. La afectividad, la comunicación no verbal y las distancias corporales, destaca este antropólogo, se expresan de forma diferente según los entornos culturales. Por eso a un europeo le extraña que dos hombres árabes vayan de la mano por la calle, o ellos rechazan que ese gesto lo protagonicen un hombre y una mujer. «Cada día nos tocamos menos», se lamenta Carlos San Martín, sexólogo y presidente de la Asociación para la Promoción Integral de la Salud Sexual. «Somos más individualistas, estamos más a la defensiva. La cercanía de otra persona nos tensa. Solo hay que ver la incomodidad que vivimos cuando entramos en un ascensor que va lleno, o en el Metro. Cada vez ponemos más límites. Y eso, creo, no es bueno». Para San Martín, el lenguaje de los gestos, tanto si suponen contacto físico como si no, es tan importante como el verbal a la hora de establecer lazos de confianza, de comunicación entre las personas, y asegura que esa actitud cada día más hostil e individualista en la que nos movemos «sin duda alguna se traslada a nuestras relaciones sexuales». A Juan Echanove, actor, no le disgusta que sus admiradores le feliciten por su trabajo con un beso. «Es más, me gusta. Como a mí me gusta -comenta- tirarme a dar un beso cuando conozco a alguien. Lo prefiero a dar la mano». Echanove cree que los españoles, «como mediterráneos que somos», seguimos apostando por el contacto físico en nuestro trato social. Entre sus compañeros de oficio es «muy común», pues lo habitual es que se saluden con un beso. Luis María Ansón, periodista, escritor, académico de La Lengua... apuesta también por una convivencia social afectuosa. «Ahora lo es más que nunca. Y confío que siga así durante mucho tiempo. Han cambiado los usos sociales, antes se besaba la mano a una señora y ahora se le dan dos besos. Seguimos siendo muy afectuosos. Merkel -concluye- debería estar contenta por el afecto que le demuestra Sarkozy».