Pellizcos de premios repartidos
21.856 (1998) y 21.583 (1988) fueron los dos números de la suerte de las únicas ocasiones en las que la provincia de León ha sido agraciada con el Gordo de Navidad Al menos en ilusión todo el mundo tiene en mente al Gordo. Cabe en el bolsillo, en la cartera. Y mientras se mantiene la presunción de que todos los números son candidatos, la fe es libre. Otra cosa es que el 22, los niños y niñas de San Ildefonso se centren y canten los números que en la provincia leonesa circulan ahora de administración a establecimiento, a empresa, a particular y a familias y amigos. La Lotería de Navidad es el sorteo rey y su onda expansiva, un fenómeno sociológico vertical y transversal imposible de abarcar. Y ya, si toca-¦ Ocurrió en León.
El 22 de diciembre de 1998 a los niños cantores se les ocurrió decir en su tono característico: ¡Ventiunmil ochocientos cincuenta y seis! (21.856) y a alguno que se le ocurrió echar mano a su cartera, a ver, por curiosidad, igual llevo el reintegro, casi le da algo. En realidad, le dio todo. El Gordo cayó ese año en León. Una riada de millones que dejó en la capital y el Alfoz millonarios abrazándose por las calles. Adrián Palacín y Emilio Fernández fueron los dos niños cantores que ese día superaron en éxito a Los Chicos del Coro. Nueve provincias fueron las islas afortunadas en las que en esa jornada histórica la Lotería Nacional tiene el exclusivo privilegio de dibujar el mapa de España de la fortuna.
Para encontrar una situación similar, hay que remontarse a diez años antes, 1988, que hasta para las efemérides los números son ordenados y caprichosos, y situarse en Boñar. 21.583 fue entonces el número de la suerte.