El mundo de los cuerpos extraños
En el estómago o el intestino de las mascotas podemos encontrar objetos de lo más variopinto
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Las urgencias digestivas pueden deberse a numerosas causas entre las que se destaca la presencia de cuerpos extraños en el esófago, estómago y/o en el intestino tanto el delgado como el grueso. Huesos de melocotón, piedras, calcetines, cordones, pulseras, todo tipo de juguetes despedazados, bolsas de plástico etc. Los huesos son el manjar predilecto, algo tan sencillo como dar un hueso de regalo, que se podrá detener a cualquier nivel del tubo digestivo, puede tener graves consecuencias.
El propietario se da cuenta generalmente cuando han pasado varios días después de la ingestión del objeto. Observa que su animal comienza a estar inapetente, vomita con frecuencia y además lleva varios días sin defecar. En este caso estaríamos hablando de una posible obstrucción intestinal ocasionada por un cuerpo que el intestino no ha conseguido expulsar y que obstaculiza el paso de las heces. Otras veces el tamaño y forma del objeto hace que no pueda avanzar más allá del estómago, permaneciendo dentro durante un tiempo con la consiguiente ulceración de la mucosa e incluso perforación de la pared gástrica. Si ni siquiera alcanza el estómago y queda obstruyendo la luz del esófago, los síntomas serían muy evidentes. El animal regurgitaría el alimento segundos más tarde de la deglución.
El daño que pueden ocasionar todos estos cuerpos si no son extraídos es muy variable.
Los cuerpos extraños se encuentran generalmente en animales jóvenes que suelen tragarse sus juguetes o elementos variados durante sus juegos o expediciones. Los gatos pueden sufrir graves accidentes por su traviesa debilidad por los hilos, cordones etc, sobre todo si el hilo lleva en su extremo una aguja. Las agujas solas y con hilo o lana, se pueden detener en boca, esófago o cuello. El hilo queda anclado en algún lugar, como por ejemplo la base de la lengua, el píloro u otra zona del intestino si es un poco más grueso.
Al ocurrir esto la punta libre del hilo sigue avanzando y movilizándose por los movimientos intestinales y todo el hilo se tensa. La tensión provocada por el peristaltismo comienza a cortar la mucosa y las otras capas del intestino hasta perforarlo totalmente y producir una peritonitis secundaria.
En estos casos, cuando la aguja llega a la boca es tragada, produciéndose su clavado en la boca, faringe o en cualquier parte del tracto gastrointestinal. En estos casos, la aguja suele atravesar el órgano digestivo y terminar clavado en otra estructura, como los músculos del cuello o el bazo.
No crear ni fomentar hábitos y conductas que aparentemente son inofensivas pero tienen alta peligrosidad, tales como jugar con piedras, palos, pelotas de tamaño susceptible de tragar o aspirar, o con madejas de lana. Hay que ser conscientes de que en todas las casas existen elementos de riesgo que el animal puede morder y tragar, sobre todo los cachorros, con los que debemos tener un cuidado especial.