Arias contra Gómez
Son dos apellidos ilustres del cine español. Como un Nicholson o un De Niro leoneses. Y parece que sería un lujo que algún día ambos protagonizaran un filme que ese sí sería la mejor película del cine español
No diga Imanol Arias, diga Alcántara. Y mejor no diga Carmelo Gómez, sino el actor con todas las consecuencias. El primero nació en la montaña, en Riaño, y el segundo, al sureste de la provincia, en Sahagún. Dos pueblos, uno que ya no existe y otro que lucha por sobrevivir. Pero si ser actor es ser un superviviente (de ahí ese diálogo cruel y contundente que culmina: «Ah! Eres actor. ¿Y en qué bar trabajas?»), en el caso de estos dos leoneses el cuento cambió hasta el punto de que son dos referentes de la escena española, reconocidos y admirados, y en primerísima línea de fuego, desde hace muchos años y hasta la fecha de hoy.
Si no, que puede decirse de Cuéntame, la historia interminable de España contada con amabilidad y mesa camilla, en la que Imanol Arias es, primero para él, espejo de su padre, y para el resto reflejo de toda una generación que pudo comprobar en directo que el Franquismo era una cosa que tarde o temprano, cuarenta años no es nada, se iba a finiquitar. Y, también si no, qué contar de un actor como Gómez que se sumerge en dos personajes tan diferentes como los que interpreta en sus dos últimos filmes, Agallas y La casa de mi padre , en donde viaja de un narco gallego a un vasco que regresa a su tierra a encontrarse con el tema, y que, en directo, este viernes en Ponferrada, por ejemplo, da una lección magistral actoral de lo que es subirse a un escenario a hacer teatro: Días de vino y rosas .
Y si Imanol Arias tendrá que acostumbrarse a ser una especie de Chanquete de la nueva era televisiva, con uno de esos apetitosos personajes que marcan para toda la vida, Carmelo Gómez vive, y lo mejor de todo es que sin estar de vuelta de nada, una particular edad de oro en eso que el actor argentino Miguel Ángel Solá define como «el aquí y el ahora, algo que no admite el top manta: eso es el teatro».
Pero en realidad, tanto a Gómez como a Arias les unen muchas cosas además de la evidencia de ser actores y leoneses. Carmelo Gómez Celada nació en Sahagún, en 1962; e Imanol Arias Domínguez, en Riaño, en 1956. Esto es, que sin ser de la misma generación, comparten etapas en las que la edad no importa, que para eso se metieron en lo de ser actores, es decir, en ser otros.
Pero hay, además, una conexión a la que llegan por diferentes caminos y que es la que se concreta en el País Vasco. Imanol Arias pasó allí su infancia y juventud, concretamente en Ermua.
Y fue en Euskadi en donde dio sus primeros pasos en la interpretación en el teatro independiente, aunque muy pronto se traslada a Madrid y debuta en La corea, de Pedro Olea, en 1976.
Por su parte, Carmelo Gómez, sin conexión especial con aquellas tierras, de hecho su trayectoria de inicio es similar a la de Arias, pero con grupos de teatro independiente en Salamanca, tiene en sus papeles en Vacas o La ardilla roja , de Julio Medem, y en Días contados , de Imanol Uribe, la gran plataforma que sabe aprovechar para despuntar como gran actor.
En los premios Goya y de televisión se dan circunstancias peculiares que hacen coincidir la mirada en estos dos leoneses, grandes de la interpretación contemporánea. Carmelo Gómez se ve que le tiene pillado el punto a estos premios. Al margen de otras nominaciones el que en su día protagonizara El perro del Hortelano , entre otras muchas películas, ya sabe lo que es subirse a recoger la estatuilla, como lo hizo con Días contados y El método . Por su parte, a Imanol Arias habría que preguntarle cómo soluciona la invasión de premios televisivos por su papel protagonista en Cuéntame . Porque, además de su trabajo en Anillos de oro y otras series, ya ronda la decena, por ejemplo, en lo que a los premios Tp se refiere.
En definitiva, el título no es caprichoso. Son dos apellidos ilustres del cine español. Como un Nicholson o un De Niro leoneses. Y parece que sería un lujo que algún día ambos protagonizaran un filme que ese sí sería la mejor película del cine español.