Diario de León

«Sí esmoquin, please»

Judit Mascó, a sus 40 años recién cumplidos, Martina Klein y Clara Alonso rinden homenaje a una chaqueta

Publicado por
Arantza Furundarena
León

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Me gusta vestirme de esmoquin. Encuentro que ese toque masculino en mujeres como yo, con una imagen muy femenina, aporta un contraste muy sexy», opina Judit Mascó. La modelo catalana cumplió el día del Pilar los cuarenta y desfiló el miércoles en Madrid, junto a sus colegas Martina Klein y Clara Alonso, en un singular homenaje que el diseñador Baruc Corazón ha dedicado al esmoquin.

Tan atípica pasarela tuvo lugar en The Chivas Studio , un espacio efímero patrocinado por dicha marca de whisky que desde esta semana y hasta el 3 de diciembre será sede ocasional de disciplinas tan diversas como la moda, la gastronomía, la música o el póquer. La decoración para el desfile corrió a cargo de Marco Severini, fotógrafo y marido de Nieves Álvarez que esta vez no desfiló. Especializado en moda unisex y famoso por haber reinventado la típica camisa blanca dotándola de un original cuello con trabillas, Baruc Corazón (nombre real y no artístico, pues sus padres le pusieron Baruc en homenaje al filósofo Spinoza, y Corazón es su apellido paterno) presentó el miércoles quince creaciones inspiradas en esa chaqueta que nació con vocación informal (se la ponían los ricos para relajarse y fumar, de ahí el nombre de smoking) y acabó convertida en el atuendo masculino casi reglamentario de la gala y la etiqueta.

«El verdadero promotor del esmoquin femenino fue Yves Saint Laurent y la mujer que mejor lo ha lucido, a mi juicio, ha sido Lauren Hutton -”observó el diseñador-”. Como Saint Laurent, aquí he utilizado un tejido de lana muy fina denominado grain de poudre, grano de polvo, pero a la vez he jugado con las claves de esa prenda, y la he desestructurado hasta dejarla sin forro, sin entretelas y sin hombreras, como si fuera una segunda camisa». Judit Mascó, Martina Klein, Clara Alonso y otras maniquíes pasearon el resultado de esta original propuesta: una gigantesca pajarita roja convertida en top, un esmoquin transformado en vestido minifaldero, otro muy original de manga japonesa...

«¿Quién no se ha puesto alguna vez la camisa de su novio? Yo se las quito del armario, y alguna vez he utilizado también su esmoquin. Me parece algo muy trendy y favorecedor», aseguró la jovencísima Clara Alonso.

«El esmoquin no tiene edad ni tiene sexo, lo cual lo convierte en pieza indispensable de un buen fondo de armario -”precisó Judit Mascó-”. En su día, tuvo incluso un punto transgresor. Era como ir demostrando quién lleva en casa los pantalones». ¿Es su caso? «No, en mi casa los llevamos entre los dos».

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