El futuro del vino
enóloga
Los pasados 12 y 13 e noviembre se ha celebrado en Rioja Wine Future. El objetivo de este foro era estudiar y evaluar los retos a los que se enfrenta el sector del vino en el mundo. Con la participación de 38 máximos exponentes de todos los frentes de la industria vinícola, este evento ha querido establecer los márgenes sobre los que exponer los retos a los que se enfrenta un sector azotado por la crisis económica mundial. La cuestión es si lo han conseguido.
No caben dudas de que contaban con herramientas para lograrlo. En primer lugar contaban con la presencia de Robert Parker. Desde hace dos décadas, Robert Parker es la máxima autoridad mundial en calificación de vinos, y la máxima influencia mundial en las listas mundiales de ventas; paradójicamente, esta fue su primera visita profesional a España. También acudieron otros críticos como Jancis Robinson, Oz Clarke, Steven Spurrier, Robert Joseph y José Peñín. Además, de expertos marketinianos como Kevin Zraly (Windows of the World Wine School) o Robert Joseph (fundador del concurso International Wine Challenge), distribuidores como Mel Dick (presidente de la división de vinos de Southern Wines & Spirits), Dan Jago (responsable de compras de vinos y bebidas alcohólicas de Tesco, la cadena de distribución más importante del Reino Unido) o Troy Christensen (presidente de Constellation Brands Europe, la compañía vitivinícola más grande del mundo), Miguel Torres (presidente de Bodegas Torres) o Paul Pontallier (flamante enólogo de Ch¢teau Margaux).
Todo parecía por fin dispuesto para un encuentro con mayúsculas, sin ansias de promoción política, ni tintes pueblerinos. La verdad es que estamos hartos de ferias provinciales, con los mismos cocineros, las mismas bodegas, el mismo oropel... en definitiva, los mismos rollos de espumas, terroir y color rojo rubí que no añaden nada nuevo. Era una gran oportunidad. Por las conclusiones parece que la dejaron pasar. La nota de prensa grandilocuente y la escasa repercusión en Google, la nueva medida universal de todo lo visible y lo invisible, lo atestiguan.
Dijeron que el sector estaba en crisis. Lo que ya sabíamos. Concluyeron que necesitamos unas relaciones más fluidas con nuestros consumidores. Ya ves tú que novedad. Como casi todos eran periodistas y bodegas importantes, hablaron con recelo de internet y los blogs; son incontrolables en sus opiniones, son los recién llegados y la vieja escuela del formato papel los consideran amigos pero no tanto. En definitiva, el temor que suscita democratizar. Alguno incluso volvió sobre el manido tema del sobreprecio del vino en los restaurantes; y digo yo que para esto tampoco hacía falta semejante despliegue.
Hablaron de la necesidad de conciliar el desarrollo sostenible y el medio ambiente con la elaboración. Muy interesante ciertamente, pero hace años que nos hemos puesto manos a la obra aunque no todos estén concienciados. Lo más interesante fue la defensa de Jancis Robinson de una mayor educación en cultura de vino, aunque tampoco es ninguna novedad, y la visión de la crisis desde Burdeos, una región que ya estaba en crisis cuando estalló todo. Para terminar, ahí les dejo la perla que nos regaló Parker. Adelante con el calimocho entre nuestros jóvenes si esto les anima a beber vino en el futuro. Aun no sé que pensar...