Más implicación, más burnout
Encuesta del Grupo de Investigación del Burnout en profesionales sanitarios, al que pertenece Lorena Millán Varela

Lorena Millán Varela
El burnout (síndrome de estar quemado) afecta más a los trabajadores sanitarios con más vocación e implicación que no tienen las condiciones laborales adecuadas ni un reconocimiento del paciente y de los superiores.
Lorena Millán Varela, doctora en Veterinaria y psicóloga integrante del Grupo de Investigación del Burnout en profesionales sanitarios, asegura que lo que más estrés genera a los veterinarios es el trato del paciente y el dueño de las mascotas. «Una relación compleja que fatiga por empatía.
Los resultados corresponden a encuestas realizadas a personal veterinario «que puede ser extrapolables al ámbito sanitario» y que identificaron cinco fuentes de estrés: problemas con los responsables de los animales, aspectos de organización del trabajo, condiciones de trabajo, sobrecarga de trabajo y dilemas éticos. «El 100% de los entrevistados afirmaron que ser autónomos supone problemas añadidos, por la soledad del autónomo o por se los últimos responsables de todo».
Entre las soluciones para conseguir un mejor ambiente laboral está favorecer ecosistemas de trabajo más saludables, con una mejor organización y que se reconozca la labor con la retribución adecuada.
«El colectivo más vulnerable es el de mujeres jóvenes y veterinarios autónomos, lo que provoca un doble estrés. En el sector sanitario son los jóvenes los que muestran más estrés, debido a la falta de apoyo para incorporarse al trabajo, sin acompañamiento, lo que genera una mayor inseguridad».
Menos apoyos
La situación de las mujeres veterinarias es significativamente peor que la de los hombres. Muestran más estrés en todos los índices analizados, más burnout y se sienten bastante menos apoyadas. Sin embargo, según el estudio aprobado por el Comité de Ética de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, los veterinarios dedicados a los pequeños animales son los que más estrés y problemas de salud física y psíquica padecen.
«Debería haber intervención primaria dirigida a todo el colectivo para concienciar de los problemas e informar de los programas de intervención» porque, pedir ayuda, para las personas más comprometidas, es un signo de debilidad «sienten como que estuvieran fracasando ante sus pacientes y compañeros».
Otro grado de ayuda son las intervenciones secundarias, dirigidas a los profesionales más susceptibles de sufrir problemas. «En este caso, los resultados señalan a las mujeres. los jóvenes y los veterinarios de pequeños animales como aquellos que presentan más problemas. También necesitarían programas específicos los autónomos».
Por eso, entre las intervenciones terciarias destinadas a los profesionales que padecen síntomas graves, «y requieren intervenciones específicas de manos de expertos de salud mental»
El estudio, que tiene el apoyo económico de Boehringer Ingelheim. También muestra que los veterinarios con más antigüedad en el trabajo tienen menos estrés en todas las fuentes analizadas. «No existe correlación entre la antigüedad y el estrés por ser autónomo, es decir, que los años de experiencia no reducen el estrés por ser autónomo. A más antigüedad, los veterinarios muestran más implicación con su trabajo y más apoyo social, aunque no influye sobre las estrategias de afrontamiento».
Para llegar a estas conclusiones se han realizado casi 3.000 encuestas.
Lorena Millán participó en los actos organizados por la Gerencia de Atención Primaria de León en el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, con un taller en el que abordó los mitos en el abordaje del suicidio.