Expertos lo confirman: este hábito diario aumenta el riesgo de ataques al corazón
Una investigación publicada en The Lancet pone el foco en una rutina muy extendida y pide interpretar los resultados con cautela

Un hombre se echa una siesta en el sofá de su casa
Todos, alguna vez en nuestra vida, hemos dormido siesta. Algunos, incluso, tienen el hábito de hacerlo cada día y son numerosos los expertos que la recomiendan para la salud. Sin embargo, un estudio publicado en The Lancet Regional Health – Southeast Asia asegura que no todas las siestas son iguales, y las más largas podrían estar relacionadas con un mayor riesgo cardiovascular.
La investigación forma parte del estudio BRAVE (Bangladesh Risk of Acute Vascular Events), uno de los mayores trabajos realizados en Bangladesh sobre factores de riesgo vinculados al primer infarto de miocardio. El análisis incluyó 8.133 pacientes que habían sufrido un primer infarto y 8.124 personas sin ese antecedente, con el objetivo de comparar hábitos, antecedentes médicos y otros factores de riesgo.
El hábito señalado: dormir siestas largas cada día
El dato de la duración es clave: la presencia de siestas diurnas de una hora o más al día está relacionada con un mayor riesgo de infarto, aunque conviene subrayar que se trata de una asociación, no de una prueba directa de causa y efecto.
El trabajo no demuestra que dormir la siesta provoque por sí solo un infarto. Lo que señala es que, en la población estudiada, quienes dormían siestas largas a diario aparecían con mayor frecuencia entre los casos de primer infarto.
Por qué no debe interpretarse como una prohibición de la siesta
Por si acaso, decir que el estudio en ningún momento está diciendo que no se deba dormir siesta, o que esta sea en realidad perjudicial para la salud. Una siesta breve, ocasional, de quince o veinte minutos, no es lo mismo que dormir una hora o más todos los días. De hecho, si esto es lo que necesitas, quizás sea un síntoma de otros problemas: sueño nocturno de mala calidad, apnea del sueño, cansancio crónico, sedentarismo, obesidad, diabetes u otras enfermedades no diagnosticadas y tratadas.
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El propio estudio BRAVE no se limita a las siestas. También confirma la importancia de factores cardiovasculares ya conocidos, como la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo, el colesterol LDL o los antecedentes familiares. Además, identifica prácticas más específicas del sur de Asia, como determinadas formas de consumo de tabaco, asociadas con el riesgo de primer infarto.
Una señal para revisar el descanso, no para alarmarse
La conclusión más prudente no es que haya que eliminar la siesta, sino que conviene prestar atención cuando el cuerpo necesita dormir mucho durante el día de forma habitual. Si una persona duerme suficientes horas por la noche y aun así necesita siestas largas a diario, puede ser recomendable revisar sus hábitos de sueño y consultar con un profesional sanitario.
No hay que eliminar la siesta; simplemente, hay que prestar atención a nuestro cuerpo. Si una persona duerme suficientes horas por la noche y a pesar de ello necesita siestas largas, puede ser recomendable revisar los hábitos de sueño y consultar ocn un profesional.
En definitiva, el estudio publicado en The Lancet añade una pieza más al debate sobre descanso y salud cardiovascular. La siesta corta puede formar parte de una rutina normal, pero las siestas prolongadas y frecuentes podrían actuar como una señal de alerta, especialmente si se acompañan de cansancio persistente, ronquidos, mala calidad del sueño o factores de riesgo cardíaco.