Diario de León

Las inmigrantes no comunitarias pagan la crisis en el servicio doméstico en León

Cae el 14,6% la afiliación de fuera de la UE, el 2,2% en españolas y aumenta el 14,5% en comunitarias

Ana Gaitero
León

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La crisis ha devuelto a casa a trabajadores y trabajadoras y ha sacado del empleo doméstico a las mujeres que cubrieron parte de las necesidades de cuidado de personas dependientes y limpieza del hogar.

Según la Tesorería de la Seguridad Social en León, la afiliación en el régimen especial del Hogar ha caído un 6,3% en el último año por término medio. Pero el impacto es muy diferente por colectivo: las mujeres inmigrantes son las que más sufren el recorte, con una caída de la afiliación del 14,6% entre las empleadas de países extracomunitarios y del 2,2% entre las españolas.

Por el contrario, entre las trabajadoras de países que pertenecen a la Unión Europea, que es el grupo más reducido, se experiementa un aumento del 14,6% en la afiliación, según datos de la Tesorería de la Seguridad Social en León.

En cuanto a los hombres, cuya presencia es residual en el sector, es llamativo que se mantiene el mismo número de afiliados. «El trabajo doméstico sigue recayendo sobre las mujeres -”subraya Titas González, de Cáritas Diocesana de León-” lo que supone doble jornada o que el trabajo se encargue a otras mujeres, las trabajadoras del hogar».

La parte visible de este sector no representa la realidad cotidiana. Sin muchas más las personas, sobre todo mujeres, que trabajan en el servicio doméstico que aquellas que cotizan en la Seguridad Social. A octubre de 2008 había en León 2.395 mujeres y 89 hombres cotizando a la Seguridad Social en el sector del Hogar. Son 163 mujeres menos que en octubre de 2008 y el mismo número de hombres.

El descenso más acusado se produce entre las trabajadoras inmigrantes de países no comunitarios ya que hay 150 menos cotizando a la Seguridad Social que hace un año. En cambio, entre las trabajadoras de países de la Unión Europea se produce un aumento de 17 afiliadas al pasar de 100 a 117, según los datos de la Tesorería de la Seguridad Social en León.

La crisis ha cambiado las exigencias del mercado. «Hasta el año pasado a las empleadoras, por lo general, no les importaba que no tuvieran papeles, ahora los exigen y este problema no lo tienen las trabajadoras comunitaria, que provienen principalmente de Bulgaria y Rumanía», indican en Cáritas.

Otro factor que juega en contra de la inmigración no comunitaria son las diferencias culturales. Este problema se está observando entre las trabajadoras marroquíes principalmente: «Exigen no comer carne de cerdo, rezar a determinadas horas, van a negociar por ellas otras personas en algún caso... lo del pañuelo es lo de menos porque en casa no se lo ponen», añaden en la oficina de Cáritas.

«Es una lástima porque hay familias que han tenido una mujer marroquí y piden expresamente que sea marroquí porque quedaron contentas», explican.

La afiliación a la Seguridad Social no es la práctica habitual y se da, sobre todo, cuando la persona es contratada como interna para el cuidado de una persona mayor. «En el momento en que la mujer española se incorpora al mundo laboral hay más demanda de trabajadoras en el servicio doméstico».

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