Crónica | p. de las heras/a. montilla
Los feudos del PSOE, en jaque
El PP tiene la posibilidad de gobernar en dos territorios antaño inexpugnables, Andalucía y Castilla-La Mancha, y sigue fuerte en Madrid, Valencia y Murcia

Sólo uno de sus feudos tradicionales, Extremadura, se salva con claridad de la zozobra general. La reciente encuesta publicada por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía, que augura una histórica victoria para los populares tras 27 años de hegemonía del puño y la rosa, es sintomática.
El lastre del desempleo parece allanar el camino del PP en las urnas. El primer partido de la oposición ha experimentado una trasmutación casi alquímica, difícil de comprender en una coyuntura ajena a la crisis económica. En apenas dos años, Mariano Rajoy no sólo ha logrado enjugar los cuatro puntos de ventaja que sacó Zapatero en las generales sino que aparece cinco puntos por delante del PSOE en intención de voto.
Los populares son conscientes de que el camino más recto hacia La Moncloa pasa por los comicios del año que viene. Las perspectivas son halagüeñas, pero faltan 16 meses. «Optimismo sí, euforia, no», resumen en Génova. Grosso modo sus datos coinciden con los que manejan en la calle Ferraz. Allí se aferran a que un año, en política, puede ser una eternidad, mas no ocultan su preocupación.
Si de algo se sentían orgullosos los zapateristas era de que su líder había conseguido darle la vuelta al mapa autonómico y, además, arrebatar territorios de relevancia como Cataluña o el País Vasco al poder nacionalista. Y ahora, unos meses después de que Galicia volviera a caer en manos del PP, incluso eso se tambalea.
Por comunidades. En Euskadi la posición de Patxi López es delicada, pero ni siquiera se ha cumplido un año de su elección. Pese a todo, los partidos ya han puesto en marcha su maquinaria para las municipales y forales del 2011, que servirán como toma de temperatura del cambio.
Pero, desde el punto de vista de impacto nacional, la atención se centra primero en Cataluña; porque sus elecciones serán este mismo otoño y porque es un granero de votos fundamental para el PSOE, sin el que no podría ganar las elecciones. El PSC de Montilla ya perdió en el 2006, pero formó una mayoría con ERC e ICV que ahora se ve muy amenazada.
Las estimaciones realizadas sobre el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión de Cataluña, apuntan a que eso ya no será posible y CiU tendrá mayoría suficiente (entre 55 y 57 escaños) para gobernar solo o en coalición.
Los socialistas, con 36 o 38 escaños, no encontrarían la forma de llegar a la mayoría absoluta (67) ni siquiera con una reedición del tripartito. El asunto inquieta en el PSOE, pero hasta cierto punto. Es discutible que el resultado de noviembre vaya a tener traslación nacional. En Cataluña, más que en ninguna otra comunidad, el votante socialista distingue entre autonómicas y generales y, en las últimas, se moviliza más.
Además, no falta entre los dirigentes del PSOE quien, con malicia, ansía que los nacionalistas logren ganar. Defienden que facilitaría la gobernabilidad del país.