El PSOE homenajea a los 1.400 parlamentarios que ha tenido en cien años. León «fabricó» 28 de ellos, entre los que están el quinto presidente leonés del Gobierno en la era constitucional y el undécimo ministro
Pablo Iglesias vuelve al Congreso
En 1910, los socialistas conseguían

Miguel Castaño, primer alcalde socialista y diputado por León, en el balcón del Ayuntamiento
Sufragio universal masculino, reconocido a los mayores de 25 años con una residencia de dos años en el mismo municipio. Y eran elegibles sólo los varones mayores de 25 años de estado seglar que gozaran de todos los derechos civiles. Eso decía la ley que regulaba las primeras elecciones en las que el PSOE consiguió su primer diputado en el Congreso. Pablo Iglesias se convertía en 1910 en un símbolo para el socialismo y eso es lo que su partido celebra ahora, cien años de presencia en las Cortes Generales. El grupo socialista en la Cámara Baja está organizando un homenaje a todos los diputados, senadores y eurodiputados electos que ha aportado a lo largo de un siglo. «El hecho de que hayan pasado cien años desde que el PSOE obtuvo un diputado debe ser motivo de reflexión», indicó el parlamentario del Partido Socialista de Cataluña y viceportavoz en el Congreso, Daniel Fernández. Este diputado, originario de los Ancares leoneses, es el encargado de organizar el programa de actos que se desarrollarán, si no hay cambios de agenda, el próximo 10 de junio en el Congreso, con un debate entre Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero como primer y último presidentes socialistas de la democracia. «Se trata de dar una visión de pasado, pero también de futuro», por lo que ese mismo día, por la tarde, habrá un encuentro de todos los presidentes y portavoces que esta formación política ha designado en el Congreso: Alfonso Guerra, José Bono, Félix Pons, Gregorio Peces Barba, Manuel Marín y José Antonio Alonso.
En 1910, el PSOE conseguía su primer escaño, pero no fue hasta las elecciones de 1931 cuando los socialistas de León obtuvieron representación. Los primeros diputados socialistas en el Congreso por la circunscripción de León fueron Miguel Castaño Quiñones y Alfredo Nistal Martínez. Los comicios constituyentes del 28 fe junio confirmaron la hegemonía republicana en la provincia de León, que permitió, además de los dos diputados socialistas, la elección de cinco republicanos: Publio Suárez Uriarte, Gabriel Franco López, Félix Gordón Ordás, Justino de Azcárate y José Ortega y Gasset. En esas elecciones, que formaban parte del intento monárquico de reconquistar la apariencia democrática tras la dictadura de Primo de Rivera, la facción socialista consiguió el apoyo del 5,73% de los 50.332 leoneses que acudieron a las urnas, siendo la cuarta y última agrupación más votada, por detrás de republicanos, monárquicos y otro tipo de movimientos y coaliciones. En las Elecciones Generales de marzo del 2008, el PSOE se había convertido en la fuerza política más votada en León, con 166.350 votos, el 50,09% del total.
Lento progreso. Este partido tiene presencia en la provincia desde finales del siglo XIX, cuando aparecieron las primeras agrupaciones socialistas. La local de León fue constituida en 1899 y no fue hasta 1931 cuando se formalizó la creación de la Federación Provincial Socialista de León, como publicó El Socialista en su edición del 22 de octubre. El progreso del PSOE fue lento, aunque durante la República llegó a contar con 50 agrupaciones y una militancia cercana al medio millar. Las Juventudes Socialistas contaban entonces con 277 militantes. En aquel momento, Alfredo Nistal Martínez, empleado de Correos y abogado, y Miguel Castaño Quiñones, periodista y primer alcalde republicano de la capital leonesa, iniciaron la histórica andadura del grupo de parlamentarios leoneses. Desde entonces, 28 socialistas han ocupado escaños en el Congreso y el Senado en representación de la provincia de León o por designación de las Cortes autonómicas, entre los que se encuentra la primera mujer senadora de la democracia, Manuela García Murias (1982), y el que fuera diputado más joven del Congreso, José Luis Rodríguez Zapatero (1986). De este paquete también ha salido un presidente del Gobierno -"Zapatero es el cuarto presidente leonés en la era constitucional-" y un ministro, José Antonio Alonso, undécimo leonés que ocupa un cargo de este tipo desde que en el 1823 se celebrara el primer Consejo de Ministros de España.
En la clandestinidad. La Guerra Civil y la posterior dictadura desmantelaron el sistema de partidos, con especial incidencia en León, donde el PSOE fue profundamente perseguido, por lo que su presencia en la clandestinidad fue relativamente escasa. Con la muerte de Franco, el partido socialista se reorganiza. «En el 75 estábamos muy disperos. Pero recuerdo que vino Luis Gómez Llorente [filósofo e histórico militante socialista avulense] e insufló mucho ánimo. Yo diría que con Ángel Capdevila empezó a coger ritmo el partido», relata Salvador Fernández, histórico afiliado al PSOE leonés.
A esta organización se fueron aproximando peronas que después destacarían en las filas, como Julio Huertas Terroba, Gregorio Pérez de Lera y José Luis Placer Galán. «Se contactó con ferroviaros en Renfe, donde UGT tenía ya una fuerte implantación y donde se encontraban, por ejemplo, Rafael Pérez Fontano o Alejandro Cachán, así como Dionisio Nicolás, que había estado en la directiva de la Juventud Socialista Leonesa antes de la guerra», recuerda Tomás García Sarmiento, autor de la única investigación sobre la historia del socialismo leonés, recopilada en la web socialistasxleon.es.
«UGT -"matiza el militante socialista Salvador Fernández-" no siempre estuvo claramente con el partido; muchas veces se apartó. Existieron traiciones que debilitaron al sindicato y al partido». No obstante, en julio de 1976 se constituye formalmente el PSOE en León y en febrero de 1977 se produce sulegalización, lo que abrió las puertas a nuevas actividades, como la venta de El Socialista en la calle Ordoño II de la capital leonesa. La presentación oficial se hizo en San Marcos. Había 120 afiliados y se tramitaban unas 500 solicitudes. El primer objetivo de la formación fue buscar un líder para las Elecciones Generales del 15 de junio, cosa que hubo que hacer fuera de la provincia. Se produjo entonces la llegada a León del albaceteño Baldomero Lozano, cuya candidatura obtuvo 64.766 votos y, en consecuencia, a él como único diputado. Desarrolló una intensa actividad en el Congreso como miembro de numerosas comisiones y participó en el debate parlamentario en temas como los Presupuestos Generales del Estado o el debate constitucional. «Yo creo que es la figura clave del parlamentarismo leonés», opina Diego Moreno, diputado por León en el Congreso durante la actual legislatura. «Su defensa de la región leonesa es digna de elogio. Cuando el partido no sabía qué decisión tomar al respecto, él se decantó por ponerse del lado de lo que quería la inmensa mayoría de los ciudadanos; y, ahora más que nunca, es cuando nos gustaría que León gozara de esa autonomía».
En diciembre de 1978 se celebra el referéndum sobre la Constitución, lo que concluye con un nuevo periodo electoral que se convoca el 1 de marzo de 1979 y en el que el PSOE consiguió dos diputados con 71.533 votos. Además de Lozano, entró en el Congreso José Álvarez de Paz, y Eladio Castro Uría, en el Senado.
La maquinaria electoral no paró en aquel momento porque el 3 de abril se habían convocado elecciones municipales. Los socialistas, con unos resultados más que modestos en toda la provincia -"ganaron sólo en 20 municipios, con 54.602 votos y 289 concejales de 1.915 posibles-", lograron la Alcaldía de León por medio de un pacto con el PCE de Roberto Merino. Gregorio Pérez de Lera se convertía en el siguiente alcalde socialista de León, después de que Miguel Castaño fuera fusilado en julio de 1936, en los días posteriores al alzamiento. «¡Pérez de Lera de alcalde! Aquello sí que fue histórico para el PSOE de León», exclama Salvador.
A partir de ese momento, los parlamentarios socialistas vivieron muchos momentos históricos, desde el golpe de Estado de 1981 hasta la victoria de Felipe González en 1982, verdadero impulso del partido. «En 1983, me tocó hacer los primeros estudios y recuerdo que a finales de año había 350 militantes», renueva la memoria el hoy procurador socialista en las Cortes de Castilla y León, Ángel Solares, fiel a Zapatero, con quien vivió descarnadas luchas internas «que supo ganar con habilidad». Recuerda, por ejemplo, el pacto de la mantecada que llevó a José Luis Rodríguez Zapatero a ocupar la Secretaría provincial del partido en 1988, que renovó dos ocasiones más «hasta que lo mandamos a Madrid», bromea Solares.
El diputado leonés que más alto ha llegado en política no vive su mejor momento, más ahora que «con dolor», según sus propias palabras, ha tenido que meter la tijera a sueldos públicos y pensiones y dar marcha atrás a la política social que cada otoño enfatiza en su discurso de Rodiezmo, presidido por el sempiterno retrato de Pablo Iglesias. Curioso.