Reportaje | m. romero
«Una osa, un millón»
Ponderoso es hoy un excepcional ejemplar macho de oso pardo, el más grande de España criado en cautividad. Pero llegó al Coto Escolar hace unos 18 años desahuciado del malogrado zoo de Valladolid. Luna fue regalada al Ayunt
Hace escasos días, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo cerraba la regularización legal de la pareja de osos del Coto Escolar, un proceso que se persigue desde que fueron trasladados a este recinto hace unos 18 años. El Estado ha posibilitado esta nueva situación aplicando una excepcionalidad que contempla la normativa sobre especies y fauna amenazadas. Toda actividad relacionada con los animales en peligro de extinción, caso del oso pardo, está sometida al Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre, que pretende garantizar la conservación de las especies controlando cualquiera de sus movimientos, pese a que en este caso no se contaba con el certificado de origen de los plantígrados. Un final feliz para ambos osos que, además, puede convertirse en un revulsivo económico y turístico para la montaña oriental leonesa. La única vertiente que no se podría explotar con ambos ejemplares es la científica porque no son osos pardos cantábricos, como ocurre con el programa reproductivo que se aplica con Paca y Tola, sino que su procedencia podría ser de origen euroasiático.
Un equipo veterinario aprovechó la reciente inmovilización de los animales durante la colocación del microhip identificativo para extraer semen al macho y también tomar medidas y peso a los animales, de unos 500 kilos.
Los pocos datos que han podido ser recabados sobre el pasado de Luna y Ponderoso están en un papel que recoge: «Una osa, un millón». Poco más. La inexistencia del certificado de origen ha impedido, entre otras cosas, realizar análisis de ADN y otro tipo de estudios para conocer la pureza genética de los osos y concretar su origen.
En el Coto Escolar ya son un emblema, sobre todo ahora que se ha anunciado su marcha. Desde que llegaron a estas instalaciones -"su hábitat se reduce a 600 metros cuadrados-", han sido atendidos por la misma persona y se han convertido en una atracción más para las docenas de niños y niñas que visitan semanalmente esta especie de granja-escuela, por lo que los ejemplares están totalmente humanizados y sometidos a un elevado nivel de estrés que les ha bloqueado hasta el celo.
La idea de construir el cercado en la montaña oriental es apoyada, primero y más importante, por la población local -"en Asturias, más de 70.000 personas visitan cada año el concejo que alberga a Paca y Tola-", también por reputados científicos e investigadores, grupos ecologistas y técnicos de la Administración autonómica.