Baseerat y María celebran su boda en León tras reagruparse
Hace dos años que se casaron en Pakistán por el juzgado. Pero Baseerat y María no se considerarán matrimonio hasta que su boda no se celebre, según el rito de su país, próximamente en León. El matrimonio civil era necesario para la reagrupación, que inició en enero de 2009. El 20 de mayo los papeles estaban listos.
Baseerat lleva cinco años en España. «Tengo casa en alquiler y una condición económica buena, porque tengo un contrato de trabajo, aunque con la crisis también me han bajado el sueldo». Aunque es maestro, aquí trabaja en una fundición burgalesa como operario de un robot, tras pasar por una panadería. Se considera «muy afortunado» porque el «70 o el 80 por ciento de mis paisanos están ahora en paro», lamenta.
Baseerat y María celebrarán su boda en León, donde tienen familia y amistades. El ritual comienza la noche anterior con una fiesta de mujeres en la que la novia es vestida y tatuada con henna por sus amigas. Al día siguiente ofrecen el banquete nupcial, con dos platos y un postre, como establece la ley en Pakistán porque «antes los ricos tenían muchos platos y los pobres pocos». Baseerat quiere disfrutar del permiso de 15 días en su trabajo, pero «dicen que no tengo derecho porque la boda civil fue en 2008».