Crónica | paula de las heras
ZP toma oxígeno
Aprovecha el aval del Consejo Europeo, el FMI y Obama para hacer un balance «satisfactorio» de la presidencia de la UE
La oposición, casi al completo, suspendió la gestión realizada por Zapatero durante la presidencia de turno de la UE. Pero hacía tiempo que el jefe del Ejecutivo no se mostraba tan fuerte. El respaldo recibido en su último Consejo europeo, el aval concedido a sus medidas por el FMI y la felicitación expresa de Barak Obama han dado un balón de oxígeno al Gobierno. Como si hubiera conjurado todas las amenazas que se cernían sobre la economía española, Zapatero recobró su tradicional optimismo. «El prestigio de España, afortunadamente -”se felicitó-” está a salvo».
El presidente tenía que informar al Congreso, como es habitual, sobre el contenido de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE celebrada en Bruselas. Pero el debate acabó convertido en un auténtico examen a sus seis meses de presidencia rotatoria. Los epítetos que le dedicó la oposición, con Mariano Rajoy a la cabeza, fueron contundentes. «De bajo nivel, deslucida, ha pasado inadvertida para la mayoría de los ciudadanos y con una mediocre gestión política», resumió el presidente del PP. Sólo el portavoz de CiU le concedió un «aprobado justo», aunque matizó que si tuviera que atenerse a las expectativas generadas por el propio Ejecutivo tendría que hablar de «suspenso».
Pero Zapatero se dio por satisfecho. Después de haberse sentido al borde del precipicio, con los mercados castigando a los valores españoles y el runrún -”desmentido pero nunca ahogado-” de que España estaba a punto de recurrir al fondo de rescate de la UE, las aguas se han calmado. Y con eso, para el Gobierno, es suficiente. El mérito, según su propia explicación, está en algo tan simple como la decisión de publicar los stress tests de las entidades financieras. «Recordemos lo que pasó en Estados Unidos -”dijo-” a partir de tomar esa decisión se abrió la expectativa cierta de recuperación, que es lo que deseamos».
Ni a derecha ni a izquierda encontró complicidad. Rajoy acusó a Zapatero de haber llevado a España a una situación insostenible, hasta el punto de que haber acabado con su economía «intervenida» y en una «situación de protectorado».