Reportaje | r. gorriarán
La victoria de Aragón

Mariano Rajoy durante la conferencia que pronunció ayer.
La presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, es la triunfadora con la sentencia del Estatut. Se comprometió, ante el escepticismo general, a que habría un fallo antes de julio y lo logró. Cedió con unos y otros, pero también se impuso a unos y otros; y, sobre todo, arbitró un sistema de votación que facilitó que hubiera una decisión sustentada en una mayoría y sin tener que emplear su voto de calidad para deshacer empates. Pero también hubo otro vencedor, el catedrático de Derecho Constitucional Manuel Aragón
El borrador de sentencia aprobado es de puño y letra de la presidenta, y apenas difiere de la que elaboró la magistrada Elisa Pérez Vera y que se debatió en abril sin lograr una mayoría por la negativa de Aragón a secundarlo. En esta ocasión, pese a que el borrador era casi igual, sí lo ha hecho. ¿Qué ha cambiado? El catedrático de Constitucional condicionó su apoyo hace tres meses a que la sentencia reflejara «la indisoluble unidad de España» y que se desnudara de valor jurídico a la definición de Cataluña como nación. Casas iba con la lección aprendida.