Diario de León

El descalabro empresarial leonés se asienta en la energía y la construcción

El caos normativo de las eólicas y el carbón y el pinchazo inmobiliario arrastran una creciente cascada de ERE

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Los sectores relacionados con la energía y con la construcción son las dos patas de las que parte el racimo de regulaciones de empleo que durante los dos últimos años han sacudido con fuerza el empleo en la provincia. Primero el pinchazo inmobiliario, que sigue ramificándose en forma de expedientes de regulación de empleo en todas aquellas actividades que tienen que ver con la construcción y las ventas relacionadas con las viviendas; a los que se suma el fin de la obra pública impulsada por el Gobierno. Más tarde la incertidumbre legislativa sobre el gran negocio que prometían ser los parques eólicos, que paralizó proyectos, después pedidos, y dejó en la calle a cientos de trabajadores de las fábricas de componentes creadas al retortero del gran negocio del viento. Ahora los permanentes tropiezos del decreto de incentivos al carbón y las trabas europeas, que han puesto contra las cuerdas a las empresas mineras y están desatando multitudinarios ERE.

Después de más de dos años en los que esta sucesión de dificultades se ha sumado a la crisis generalizada, el parón económico y la temida contención en el consumo se está traduciendo en la provincia en una cascada de pequeñas y medianas empresas en dificultades, que apuestan por adelgazar temporalmente sus plantillas en espera de tiempos mejores para retomar el pulso productivo.

El resultado es una escalada de empresas que presentan expedientes de regulación de sus plantillas, una situación que se ha acelerado después del verano y que amenaza con superar en este fin de año maratoniano para el desempleo a las cifras récord registradas el año pasado en León. Una sangría de puestos de trabajo a los que hay que sumar los que se producen individualmente (crecen también las conciliaciones); así como los cientos de autónomos y micropymes que siguen sucumbiendo a una situación que se resiste a repuntar.

Sólo en la Oficina Territorial de Trabajo de León se han presentado hasta el viernes 157 expedientes de regulación de empleo, que afectan a unos 2.500 trabajadores. Aunque esa no es la toda la realidad de los ERE en la provincia, sino sólo una parte: aquellos que afectan a más de 200 personas se tramitan en Valladolid, y los que tienen que ver con empresas radicadas en más de una provincia se gestionan en Madrid. En resumen, la cifra al final es mucho más alta.

Ya ocurrió el año pasado: en la sede leonesa de Trabajo se gestionaron 139 ERE, que afectaron a 2.611 trabajadores. Sin embargo, la estadística final del Ministerio de Trabajo (que recoge los empleados regulados en la provincia en todos los casos citados anteriormente), elevó la cifra final del 2009 a 5.232 personas afectadas en los expedientes que fueron autorizados. Muy lejos de los 429 afectados del 2006.

En el ejercicio actual entre enero y septiembre fueron 1.931 los trabajadores afectados por las regulaciones, según el ministerio (frente a los 3.570 del mismo periodo del año anterior). Un dato que la última escalada de envíos al paro ha dejado más que obsoleta. Desde primeros de octubre sólo en la Oficina de Trabajo de León se han sumado a la lista de trabajadores en regulación unos 700 trabajadores.

En cualquier caso, lo que es evidente es que la percepción de la evolución que sigue este año el empleo a través de procesos de regulación es negativa. Lo confirma la directora de la Oficina Territorial de Trabajo de León, Asunción Matínez: «Es cierto que desde el verano se detecta un fuerte incremento de los expedientes, los de la minería han sido muchos y arrastran además a muchas otras empresas; pero ya desde enero se veía que iba a ser un mal ejercicio para el empleo. Se reproducían muchos expedientes que se habían presentado el año pasado, aparecían actividades que hasta ahora habían aguantado,... Sí, este está siendo el peor año para el empleo de toda la crisis».

¿Y cómo será el 2011? «Confío en que no sea tan malo. El acuerdo en la minería es una bocanada de esperanza, que debería permitir que por lo menos no sigan aumentando los ERE multitudinarios que ya estábamos esperando, porque las empresas están en situación límite. Y también hay empresas que están recuperándose después de sus dificultades». Paradojas del destino, Martínez se refería entre estas compañías que ya sacan la cabeza y han recuperado a los cientos de trabajadores que habían tenido regulados a Roldán. Contra sus previsiones (y las de todos) el incendio del sábado devolverá a parte de su plantilla a la lista de ERE.

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