Diario de León

Mas reclama una gran victoria para conseguir que el cambio sea posible

El candidato de CiU tiende la mano a PP y PSOE para ayudar «como siempre»

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cristian reino | barcelona
León

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Si la euforia se traduce en votos, CiU tiene las elecciones ganadas. Por primera en su historia, la Federación nacionalista se atrevió con el Palau Sant Jordi y la apuesta le salió redonda. El pabellón de la Montaña Mágica de Montjuïc rozó un lleno monumental que desde la federación nacionalista interpretaron como la antesala del «tsunami del cambio» y de la victoria del domingo.

El candidato convergente, Artur Mas, cerró ayer su campaña hablando ya casi como si fuera presidente de la Generalitat. Un emotivo Artur Mas, que llegó a llorar cuando se dirigió a su mujer, reclamó no obstante una «gran mayoría» para que el cambio sea posible. «El cambio está en marcha. Depende de todos hacerlo realidad», dijo. El candidato convergente no pidió una mayoría absoluta, pero sí una suficientemente importante. «Cataluña necesita un gobierno fuerte», señaló. Por ello apeló al voto útil y se dirigió a aquellos votantes que nunca han depositado su apoyo a la federación nacionalista.

«Porque, según dijo Mas, necesitamos recuperar la confianza en nuestra instituciones y para hacernos respetar en todos los lados». Mas, que calificó los siete años en la oposición de larga travesía del desierto, hizo una encendida y patriótica apelación a un gobierno de convergencia que según dijo permitirá que los «catalanes vuelvan a sentirse orgullosos de su catalanidad». Este gobierno, añadió, será el que más se preocupará de los necesitados en un momento que Artur Mas definió de muy difícil y angustiado para algunos.

El líder nacionalista evitó el cuerpo a cuerpo con sus adversarios, pero sí se dirigió directamente a los partidos de ámbito nacional, tanto al PP como al PSOE, a quienes citó expresamente, no así al PSC, su principal oponente. «Siempre hemos tenido sentido de estado». Pero a continuación les lanzó una advertencia. «Ayudaremos como siempre hemos hecho, pero iremos también a defender los intereses de nuestro país». «Si importante es el sentido de estado, más lo es aún el de país», remató.

Previamente Mas acudió al monasterio de Sant Beneta, donde hizo una ofrenda en la tumba de Wifredo el Velloso), padre simbólico de la patria catalana, y solemnizó su compromiso de «reconstruir» Cataluña y de mantener viva la «llama» de una «nación plena».

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