francisco fernández | ALCALDE DE LEÓN
«León debe ser reconocido como un territorio propio»
El alcalde de León, Francisco Fernández, solicitó para León «el reconocimiento como un territorio propio que no obtuvo en aquel proceso» en referencia a la unión de la región leonesa con la castellana en la distribución de las autonomías. «La presión de las comunidades llamadas históricas provocó que en esa Carta Magna ya se reconociera en su artículo 2 dando una muestra de la importancia que tenía el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que integran la nación española y la solidaridad entre todas ellas. Y que meses antes de la ratificación constitucional se crearan los entes preautonómicos. Creo que aunque ya nadie duda de la dificultad para dar marcha atrás en aquellas decisiones, más o menos acertadas, es aceptable cuando se cumplen 1.100 años de la fundación del Reino de León que este territorio goce del reconocimiento que no obtuvo en aquel proceso».
«Ya entonces, brilló con luz propia la defensa de las libertades, cuando en 1188 se celebraron en León las primeras Cortes de la historia de Europa en las que participa el estamento ciudadano y en las que se documenta el reconocimiento de libertades a los súbditos de un reino, creando un precedente que tuvo más tarde su continuidad en las Siete Partidas del Rey Alfonso X «el Sabio» (1265) y que hoy, en esencia, pervive en las actuales Cortes autonómicas», parafraseó el regidor tomando como base el estatuto de autonomía.
«Los leoneses nos sentimos leoneses y no castellanos. Al igual que los castellanos no se sienten leoneses. No se ha conseguido crear un vínculo artificial y así lo muestran las consultas y, sobre todo, la expresión ciudadana. Las diferencias culturales, sociales y, por supuesto, económicas hacen que la anhelada y siempre nombrada vertebración territorial sea, aún, una quimera».
Fernández reconoció que posiblemente sea tarde ya para dar marcha atrás en aquellas decisiones. Sin embargo, «el Reino de León no es una reciente invención en los libros de historia, es el periodo más importante de nuestra historia, aquel en el que se sentaron las bases de la participación del pueblo en las decisiones, del reconocimiento de las libertades, de la pérdida de la impunidad de los regentes, de la aceptación -por ejemplo- a la aplicación de la Justicia o la inviolabilidad del domicilio, de la participación de la mujer; en definitiva, del germen del estado moderno. O aquella etapa en la que se crearon las primeras universidades. ¿Puede alguien abjurar de ese pasado y no sentirse orgulloso de ser los herederos de ese legado?». «Sólo pido que en mis palabras nadie busque la polémica sino la reivindicación lógica en este año histórico del cumplimiento del artículo 2 de la Constitución y, por supuesto, del preámbulo del Estatuto de Autonomía», finalizó.