La diosa fortuna no miró hacia León
El cinturón de Barcelona se queda buena parte de un Gordo que viajó a Madrid, Alicante o Palencia

José Antonio Maldonado, propietario del bar Maldonado de Pallejà (Barcelona), rocía con cava a los c
El Sorteo de Navidad se olvidó una vez más de León y apenas dejó las habituales pedreas y reintegros, y nada más, salvo algún afortunado al que le llegó a nivel individual un premio a través de un décimo o participación viajera. Y eso en un año en el que el Gordo estuvo bastante repartido, aunque fijó su epicentro en el cinturón de Barcelona, aunque también llegó a Madrid, Alicante, Zaragoza, Cáceres, Palencia, Tenerife y Guipúzcoa
El bar Maldonado de Pallejà (Barcelona), acabó ayer con todas sus existencias. Cava, cerveza, vino, cualquier bebida servía para brindar y para dar rienda suelta a una alegría que fue muy repartida en todo el pueblo. El establecimiento fue uno de los grandes agraciados con el Gordo y su propietario, Antonio Maldonado, ya ha hecho suficientes méritos como para que le nombren hijo predilecto de la localidad. Y es que su taberna, muy frecuentada por gente con una situación económica complicada, repartió 600 décimos del primer premio, el 79.250, que dejarán 180 millones en el pueblo. Una cifra estratosférica comparada con los 9 millones que tiene de presupuesto el ayuntamiento (11.000 habitantes).
Quien más quien menos, tenía un décimo o una pequeña participación de 5 euros que se convertirá en 75.000 euros. «La clientela es gente trabajadora, todos necesitan mucho el dinero», afirmó Maldonado. Es el caso de Ignacio Mora. «Toda la familia estamos en el paro, nos hacía mucha falta, el premio es para mí y para mis hijas», dijo. «¡Gracias Dios mío!», exclamó. María del Carmen recibió el premio como una bendición. «La cosa está muy mal. Me iban a embargar el piso, pero el del bar me regaló un numero que ha tocado», relato entre lágrimas. Teodoro Benito tiró de tópico, porque nuevos millonarios hay pocos. «El Gordo servirá para tapar agujeros, tengo dos hijos y estamos luchando como podemos». «Para las niñas, para las niñas», sollozaba Anna García. «Sí, sí, sí, el Gordo ya está aquí», gritaron los clientes del bar.
Maldonado, que se quedó un décimo para su familia, adquirió las 60 series en la Administración 7 de Cerdanyola del Vallès (Barcelona). Este despachó, que tiene el acertado nombre de El gran premio, repartió la friolera de 276 millones de euros, correspondientes a 92 series, prácticamente el Gordo entero. «276 millones de euros, como el que no dice nada», explicó con una sonrisa de oreja a oreja su propietario, Antonio Muñoz.
Como en Pallejà, en Cerdanyola, los llantos y los gritos de júbilo se sucedían sin que fuera fácil distinguirlos. «Estoy en una nube», expresó Ángeles Fernández, asistenta del hogar. A Josefa García le han tocado 300.000 euros cuando más falta le hacía. Tiene cinco hijos y todos están el paro. Como ella un buen número de ciudadanos. La alcaldesa de Cerdanyola, Carme Carmona, precisó que el Gordo se ha acordado de uno de los barrios más castigados. «No te lo acabas de creer, hasta que no vea el dinero, no me lo creeré», dijo unas de las agraciadas junto al despacho de loterías. Su propietario estrenaba ubicación, ya que hace tres meses dejó su administración de Barcelona para abrir una nueva en Cerdanyola. La permuta le ha salido redonda y le ha dado mucha suerte, una fortuna, no obstante que no fue completa ya que devolvió 38 series del número ganador.
Un 79.250, cantado por los niños Andrés López e Iván Quintero, que pasará a los libros de los récords como el más alto de todos los gordos que se han repartido a lo largo de los 200 años de historia del sorteo de Navidad. Y que destaca por su terminación (50), según Muñoz, pues era muy del agrado de la clientela barcelonesa, porque venía a homenajear el 5-0 del FC Barcelona al Real Madrid.
El Gordo fue generoso con diferentes partes de España (también cayó en Alicante, Tenerife, Madrid, Cáceres, Palencia, Murcia, Zaragoza y Guipúzcoa), aunque la provincia de Barcelona se llevó la palma (el 90% del primer premio). En el día de la salud, la administración número 323 de Mercabarna fue el otro gran epicentro de la jornada. Igual que Pallejà y Cerdanyola, repartió millones a raudales. Alrededor de 135, en lo que supuso un estreno por todo lo alto para este despacho que nunca había vendido premiados en Navidad.
En esta ocasión 45 series, reservadas por dos empresas, una situada en Mercabarna y otra fuera del recinto, pero en la Zona Franca. Rodolfo Sánchez compró el martes por la noche compró cuatro décimos, uno para él, otro para su madre y los otros dos para sus hermanas. Si no hubiera tenido ese arranque de intuición, hoy no tendría 1,2 millones en el banco. Lo de Manel Poyes también es para venerar a la diosa fortuna. «Compré este número acabado en 50 porque ayer (el martes) cumplí 50 años», relató.
España
Un vecino de Villarrín del Páramo se trae de Sant Feliú un décimo del Gordo
Miguel Ángel Zamora