Olivia Mirza Encalada Arboleda diplomada en empresariales
«Hice bien los deberes y en León me han tratado bien»

Olivia Mirza Encalada en el despacho donde trabaja ahora en Cruz Roja.
Un contrato en el servicio doméstico abrió las puertas a la tranquilidad a Olivia Mirza Encalada Arboleda. En Buenaventura, ciudad portuaria de Colombia, dejaba a su madre y un trabajo «bien pagado» como recepcionista y despacho de mercancías en el puerto. Su título en Administración de Empresas y sus dos años de psicología eran papel mojado al llegar a España, «pero hice bien los deberes y en España, en León, me han tratado bien».
Aspiraba a una vida segura y tranquila que en su país no estaba al alcance de su mano. En León trabajó tres meses como interna, después en una gran superficie, cuidó a una anciana durante más de año y medio y trabajó de camarera, pero «prefería a los mayores». Sus conocimientos de psicología y su «gracia», como le dicen aquí, le proporcionaron tablas y le abrieron puertas.
Hace un año consiguió homologar su título a la diplomatura de Empresariales en España y se planteó preparar oposiciones de agente judicial. Pero a sus 39 años le parecía una tarea un poco ardua. A través de Cruz Roja participó en un programa Inserta y hace dos meses la sorprendieron con una oferta para trabajar en el servicio de autoempleo de la organización sin ánimo de lucro.
Ahora se dedica a asesorar a personas que tienen en proyecto poner su propio negocio. Bares, montaje y transporte de muebles, limpieza y alimentos típicos de sus países de origen son algunas de las ideas que se estudian en el departamento.
El deporte y la facilidad para relacionarse con todo tipo de personas le han ayudado a integrarse en la sociedad leonesa sin recluirse en un gueto o en círculo de sus compatriotas. «Tengo amigos españoles, de Filipinas, de Marruecos, de mi país... soy de pensamiento abierto». Desde que llegó a España no ha dejado de estudiar inglés, ahora en la Escuela de Idiomas, que junto a los deportes es otra de sus pasiones.
Olivia Encalada fue campeona nacional de atletismo en su país y se autotitula como «la mejor tenismesista de Buenaventura» -”en el CHF pueden dar cuenta de su habilidad en el tenis de mesa-” ha jugado al baloncesto y se considera buena en el ajedrez.
De León, lo que más le gusta es su «faceta culinaria», visitar monumentos y conocer nuevos paisajes de la provincia y «sobre todo, sobre todo, la tranquilidad y la comodidad. Poder desplazarte tranquilamente a cualquier hora».
Con todo añora su tierra y especialmente echa en falta a su madre. «Muchas veces he estado tentado de regresar. He vuelto tres veces, allí cojo pilas y vuelvo. Ahora voy a esperar a ver qué pasa. Me encantaría quedarme aquí», explica. Ahora que tiene la nacionalidad española se plantea la posibilidad de traer a su madre a León. «Me hace mucha falta y con la visa comunitaria es más fácil», subraya.
A su alrededor observa el empeoramiento de la situación para muchas personas inmigrantes. «El problema económico y laboral es el más importante porque a raíz de ello se desencadena el problema de la documentación: muchas personas no han podido renovar sus papeles porque no han cotizado el tiempo suficiente», señala.
Una experiencia que se palpa día a día en Cruz Roja y en todos los centros que atienden a población inmigrante en la provincia.