Encuentran el cadáver enterrado de un confidente de la policía en Cuenca
La policía nacional investiga la muerte violenta de un joven de 19 años cuyo cuerpo sin vida fue encontrado el viernes pasado enterrado a las afueras de Cañaveras (Cuenca), a 43 kilómetros de la capital conquense, con signos de haber sido apuñalado. El hallazgo de este cadáver sería un dato más para las estadísticas policiales si no fuera porque el testimonio del fallecido fue clave para conseguir la desarticulación hace menos de dos años un grupo de narcotraficantes que operaba en la provincia de Cuenca y al que la policía consideraba como muy peligroso
Fue la hermana del joven asesinado quien alertó a la policía de su desaparición. El 17 de febrero fue el último día en que lo vio con vida, tras lo que desapareció sin dejar rastro. La investigación se intensificó después de que fuese localizado el coche que el desaparecido solía utilizar totalmente calcinado.
Durante la última semana, las unidades canina y equina de la Policía, el Grupo Especial de Operaciones Subacuáticas (Geas) de la Guardia Civil, la dotación de un helicóptero policial y agentes de la policía nacional de Cuenca y Madrid desplegaron una espectacular operación de búsqueda por los alrededores de la capital conquense y por las riberas del río Júcar, que dio como resultado la localización del cadáver en Cañaveras. El cuerpo fue encontrado en el paraje conocido como El Carrascalejo, en un olivar de este pequeño pueblo de apenas 400 habitantes, en una zona abrupta de huertos y naves agrícolas donde, según las investigaciones, estaba enterrado desde el mismo día de su desaparición.
Su asesinato hace sospechar a los investigadores que su muerte podría estar relacionada con un ajuste de cuentas por su colaboración con la policía, a finales del 2009, en las pesquisas que permitieron acabar con un clan de narcos que también se dedicaba a la extorsión.