| gabriel garnelo |
Una ciudad muy distinta a la actual
Hoy mi sobrino actúa en el salón de actos La Casa Mágica, el nuevo centro multicultural. Cojo la bici porque voy un poco tarde. Ya casi no me sorprende la gran cantidad de gente que encuentro en la calle. Es increíble lo que una universidad potente puede hacer por una ciudad pequeña (que se lo digan a Salamanca). Pedaleo enérgicamente por el carril bici que cruza Ponferrada desde la ampliación del campus hasta La Placa mientras pienso en el regalo de bienvenida que le voy a hacer a mi amigo Fernando. Me bajo de la bici y lo llamo por teléfono. Me dice que está tomando un café en el área de servicio de Monforte y que en breve cogerá nuevamente la A-76. Le digo que me llame cuando llegue. Vuelve a su tierra después de doce años, ha conseguido trabajo en la multinacional automovilística que se ha instalado en Ponferrada. La verdad es que ha sido todo un acierto de un Ayuntamiento que apostó fuerte en un momento de crisis, cediendo terrenos, suministros y recursos, y obteniendo sus frutos: desempleo cero, crecimiento industrial y calidad de vida. Me cruzo con cuatro autobuses con matrícula alemana. Supongo que irán a la feria agroalimentaria que se celebra en el barrio de Compostilla. La tarde está preciosa y la ciudad bulle. Me encanta vivir aquí.