Diario de León

ARRANCA LA PRECAMPAÑA. LAS ESTRATEGIAS

Elecciones generales a 90 días

Rajoy se mueve con la cautela del que se ve ganador el 20 de noviembremientras que Rubalcaba actúa con la audacia del que no tiene nada que perder

Rajoy, en la reunión del comité de dirección del PP del viernes que abrió el curso político en su partido.

Rajoy, en la reunión del comité de dirección del PP del viernes que abrió el curso político en su partido.

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ramón gorriarán | madrid
León

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Hoy faltan 90 días para las elecciones generales y arranca la precampaña. José Luis Rodríguez Zapatero regresó de sus vacaciones hace cinco días, Mariano Rajoy lo hizo 48 horas después y Alfredo Pérez Rubalcaba no se las ha tomado. La primera toma de temperatura tendrá lugar mañana, martes, en el Congreso con el debate extraordinario sobre el nuevo paquete de medidas económicas.

Los dos candidatos, sin embargo, no medirán sus fuerzas porque el líder de la oposición tendrá enfrente a un presidente del Gobierno de salida y no al aspirante, que observará el duelo desde la barrera de su escaño en tercera fila, de modo que pocas conclusiones se podrán obtener. La precampaña no será larga en comparación de las convocatorias cuando se agota la legislatura, en las que el clima de comicios se instala en las fuerzas políticas con mucha antelación y la sucesión de mítines y actos políticos, el bombardeo propagandístico y el cruce de propuestas se prolonga durante meses.

Pero será intensa y distinta, de eso no cabe duda. En el PSOE ha renacido una suerte de optimismo que es difícil discernir si obedece a una sensación de alivio porque se acaba la difícil etapa Zapatero o si responde a un crecimiento de la confianza en sus posibilidades en las urnas. El caso es que el dinamismo mostrado por Rubalcaba en agosto, con apariciones públicas casi a diario mientras Rajoy descansaba en su refugio gallego, ha galvanizado los ánimos socialistas.

Pero los dirigentes del PSOE no se engañan y son conscientes de que tienen muy difícil revertir la tendencia de las encuestas que apuntan tozudas a una victoria inapelable del PP.

Las estrategias electorales de unos y otros, aunque apenas se empiezan a perfilar, son la cara y la cruz. El exvicepresidente, quizás con la audacia del que no tiene nada que perder, ha puesto sobre la mesa una propuesta tras otra. Entre ellas, una reforma de la ley electoral para implantar el modelo alemán que en teoría haría ganar pluralismo al Parlamento; fórmulas para mejorar la participación ciudadana en la política, el llamado escaño 351 para que un particular pueda defender en sede legislativa una iniciativa popular; medidas para mejorar la calidad de la educación con la instauración de un sistema de especialización del profesorado similar al MIR de medicina. Todo para hacer ver que Rubalcaba es otra cosa, que no es Zapatero pese a que hayan compartido mesa en el Consejo de Ministros durante cinco años largos y su sintonía durante este tiempo haya sido total. Sin renegar uno del otro pero poniendo distancia; ni el candidato del PSOE opina sobre las medidas que adopta el Gobierno ni desde el Ejecutivo se valoran las propuestas del aspirante.

Rajoy, por su parte, ha vuelto a hacer gala de la cautela que ha caracterizado su gestión de la oposición en esta legislatura. Sin desvelar sus planes y con la obsesión de cometer el menor número de errores. Ha dejado claro, eso sí, dos cosas, que habrá recortes del gasto público en todas las áreas salvo en sanidad, educación y servicios sociales, y que el adelgazamiento de las administraciones públicas será una de las primeras decisiones que se tomarán en la Moncloa.

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