La reforma supera su primer trámite con los votos de PSOE, PP y UPN
Los dos grandes partidos fracasan en su intento de lograr un amplio consenso.

Zapatero, Alonso y Rubalcaba, ayer en el pleno del Congreso.
El PSOE y el PP tendrán que aprobar la primera reforma de calado que sufre la Constitución en sus casi 33 años de existencia en solitario, con el único respaldo de los dos diputados de Unión del Pueblo Navarro. El debate que permitió ayer la toma en consideración por el Congreso de la proposición de ley para introducir en la Carta Magna la fijación de límites al déficit dejó claro que tanto los grupos minoritarios de izquierda como todos los nacionalistas se desmarcan de la propuesta y en la votación del viernes negarán su apoyo.
La falta de aliados no va disuadir a socialistas y populares de aprobar una reforma que consideran imprescindible y urgente, pero ha puesto en evidencia su fracaso a la hora de restablecer el amplio consenso político que rodeó la aprobación de la Constitución de 1978, que fue hasta ayer el objetivo confeso de ambas formaciones.
Los portavoces de los dos grandes grupos defendieron la necesidad de que el equilibrio presupuestario sea obligatorio para todas las administraciones públicas porque es una garantía para el mantenimiento del estado de bienestar, rechazaron que la regulación invada la autonomía de las nacionalidades y regiones, y el PSOE aseguró que seguirá permitiendo políticas redistributivas de izquierdas. PSOE y PP no podrán contar ni con IU, heredera del PCE que pactó la Carta Magna; ni con CiU, que se considera que excluido de las negociaciones; ni con el PNV, que hace 33 años y tras pactar buena parte de la ley fundamental se abstuvo y que ahora se encamina hacia un no rotundo a la reforma. No sólo va a adelgazar el apoyo político a la Constitución sino que los dos partidos han sido incapaces de sumar al consenso a otras formaciones de nuevo cuño. Y tampoco es previsible que acepten ninguna de las enmiendas al proyecto que pueden presentarse hasta mañana.
La radiografía del acuerdo . La votación que permitió ayer pasar a la reforma su primer trámite parlamentario fue una radiografía bastante fiel del resultado con el que el Congreso la aprobará el viernes. La admisión del texto pactado por PSOE y PP tuvo 318 votos a favor de PSOE, PP y UPN; dos abstenciones, de Coalición Canaria; 16 votos en contra de PNV, ERC, IU, BNG, UPyD y Nafarroa Bai; y la sorpresiva actitud de los diez diputados de CiU que, en un hecho inusual en el Congreso y pese a estar sentados en el hemiciclo, se negaron a votar como acto de protesta y fueron contabilizados por tanto como ausentes.