Un programa de austeridad y de incentivos y que incluye una sorpresa
A cuatro días del comienzo oficial de la campaña electoral, el PP ha dado a conocer su esperado programa para tiempos de crisis, basado en adelgazar la administración y en incentivos fiscales, pero en el que se ha colado una sorpresa: el compromiso negro sobre blanco de que con ETA no se negocia.
Se sabía qué iba a deparar el programa del PP, al menos en lo económico y en lo social, y se han cumplido las expectativas, salvo, quizá, alguna medida puntual. Sin embargo, lo que no entraba en los cálculos es que el programa fuera tan tajante en materia antiterrorista, y menos cuando el líder, Mariano Rajoy, quiere pasar por este asunto de puntillas durante la campaña.
El texto con el que el PP va a las elecciones del 20 de noviembre deja claro que, si gana, no negociará con los terroristas «ni por la presión de la violencia ni por su cese».
Las palabras son casi las mismas que el presidente de los populares ha pronunciado en público y en privado, así que el compromiso no es nuevo, pero de pronto ha aparecido en el programa, con lo que el PP ha solemnizado esta promesa que muchos dirigentes de esta formación cuestionan cuando hablan con los periodistas. Dicen estos mismos dirigentes que si Rajoy gana y ETA sigue dando pasos hacia su fin, no quedará más salida que sentarse a hablar con ellos, y luego se negociará.
Las demás medidas de esta especie de resumen que el PP dio ayer a conocer —el programa se aprobará hoy en Santiago de Compostela y el martes se publicará en la web del partido— son fieles al espíritu que la dirección, con Rajoy al frente, y el coordinador de la redacción, Baudilio Tomé, querían insuflar a este programa: previsible, claro, conciso y sin incordiar mucho.
Se recogen las iniciativas ya propuestas para ayudar a los emprendedores y para reformar el sector público, así como para instalar un nuevo marco laboral.