Marcha joven sobre el campo
Las solicitudes para la incorporación a la actividad y la empresa agraria se duplican en el último año con más de un centenar de jóvenes inscritos en los cursos que dan acceso al sector.

Las explotaciones con jóvenes al frente es la única salida de relevo generacional que espera el campo leonés.
O por la crisis, que limita las posibilidades de trabajo en otros sectores económicos hasta ahora presentados como una oportunidad de vida más digna que el campo, o porque el sector agrario ya es capaz de atraer nuevos inquilinos agraciado por un repunte del negocio; el resultado final en es que en la ventanilla de acceso al sector, en el programa de incorporación de jóvenes se duplican esta año las solicitudes para entrar en un área económica que ya no tiene nada que ver con aquella que fue germen de emigración y ejemplo de sistema de subsistencia no hace más de dos décadas.
Más de un centenar de jóvenes asisten este año a los cursos de incorporación al sector, uno de los bastiones de la estrategia política para este ámbito, que son imprescindibles para acceder a los programas de incentivos y ayudas que las administraciones contemplan para ayudar a los nuevos emprendedores. Más de un centenar de jóvenes que asisten a una formación específica que se imparte desde los sindicatos agrarios, que es una forma de pulsar el giro, el cambio de tendencia. «Nunca en los últimos años hemos tenido tantas solicitudes», señalan ya desde las organizaciones sindicales que desarrollan esta actividad formativa, en la provincia, principalmente Asaja y Ugal.
La formación en este espacio es requisito para alcanzar luego los incentivos de bienvenida a la empresa agraria, como se define en el epígrafe de esta actividad formativa. Además del curso, que tiene una duración de doscientas horas, los jóvenes que soliciten la incorporación deben garantizar que la explotación a la que se incorporen genere al menos una unidad de trabajo. Detrás, les espera una subvención directa de 31.000 euros, que se deben justificar en función de iniciativas para modernizar la estructura de las explotación, reforma de maquinaria o estructuras que procedan de la explotación anterior, equipos de riego, naves agrícolas y ganaderas, adquisición de derechos de la PAC o compra de ganado. O mejora o compra de vivienda, arriendos o compra de tierras para optimizar la dimensión de la explotación.
Todos esos conceptos se pueden financiar con la subvención directa que abona el terreno para incentivar la llegada de jóvenes al campo, que en esta campaña cuenta con un inusitado interés según se aprecia en el crecimiento de las solicitudes, Estos cursos están abiertos para jóvenes de entre 18 y 39 años y se ajustan a un temario adecuado a formar al nuevo profesional en aspectos sectoriales o ténicos imprescindibles para adquirir conocimientos que permitan competir; se imparte legislación y financiación; asociacionismo y comercialización agraria; fiscalidad y seguridad social; contabilidad y gestión de la empresa agraria; agronomía general; cultivos herbáceos y leñosos; fito patología; mecanización e instalaciones agrarias; nuevas técnicas y procesos de producción; especies y razas ganaderas; alimentación animal; selección y reproducción animal; manejo racional del ganado; higiene y sanidad animal.
El fenómeno de regreso a la actividad agraria por la puerta de la formación culmina en la provincia leonesa un proceso de ajuste en el campo que ha costado la pérdida de explotaciones hasta reducir el censo a una presencia casi testimonial, cuando el sector agrario supone un 5% de toda la tarta que forma la población activa.
El relevo generacional, que no tiene más que balance negativo en la estadística que le enfrenta con los abandonos, encuentra así un halo de esperanza para lograr que en los próximos años se logre renovar el tejido productivo agrario hasta asegurar la pervivencia de este sector.
El incremento de solicitudes para engrosar el mosaico de la actividad agraria se acompaña de una media de edad de 22 años entre los candidatos.